ASMA BRONQUIAL

Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica que cursa con episodios repetitivos de obstrucción bronquial reversible. La alteración esencial es una inflamación de las vías respiratorias, esto les hace ser hiperreactivas, es decir, con una especial tendencia a cerrarse y producir exceso de moco ante estímulos muy diversos.

CUÁLES SON ESOS ESTÍMULOS

En primer lugar, los inespecíficos, comunes a toda persona asmática.

Entre ellos los más importantes son: el humo del tabaco, el ejercicio físico, los sprays ambientales, la contaminación y, en algunas ocasiones, el frío agudo.

En segundo término, los específicos que son diferentes según el tipo de respuesta personal. Al estar medidas por factores inmunológicos (Ig. E) se conocen con el nombre de “alergias”... Los alérgenos más frecuentemente implicados en el asma son los inhalantes: ácaros (polvo doméstico), mohos (en ambientes húmedos) y polen. Más rara vez pueden estar implicados algunos alimentos como huevo, pescado, leche, etc. No todos los asmáticos son alérgicos ni todos los alérgicos son asmáticos, pero son dos situaciones que a menudo se asocian.

SÍNTOMAS DEL ASMA

Los más frecuentes son:

_ Disnea, es decir, dificultad para respirar. El enfermo siente necesidad de aire y para ello utiliza todos los músculos del tórax por lo que es frecuente que se marquen las costillas, las clavículas y el esternón (tiraje). Aumento de la frecuencia respiratoria (taquicardia).

_ Tos irritativa sobre todo por la noche y al correr.

_ Catarros de repetición, tanto de las vías altas como bajas (faringitis, sinusitis, otitis).

TRATAMIENTO

Se basa en dos pilares fundamentales:

De la crisis._ En ese momento son necesarios los broncodilatadores (ventolín, terbasmín). Según la gravedad se puede utilizar por vía inhalada en domicilio, o en aerosoles en un centro sanitario... Algunas veces no es necesario asociar oxígeno y/o corticoides orales e incluso intravenosos.

De los períodos sin crisis. _ Si la necesidad de broncodilatadores es mayor a una o dos veces por semana, conviene usar medicación a diario. Con ello se consigue disminuir la inflamación de las vías respiratorias y consecutivamente su tendencia al broncoespasmo.

Estos fármacos son anti-inflamatorios, que se usan en aerosol (mucho más eficaces con cámaras espaciadoras) o con dispositivos especiales (nebuhaler, acuhaler). Los principales representantes de estos fármacos son Budesonida (pulmicort), Fluticasona (flixotide) y nedocromil sódico (tilad, cetimil).

Para que su eficacia sea alta han de utilizarse durante un período de tiempo alto – varios meses -.

Otra posibilidad de tratamiento preventivo (a veces ¿curativo?) son las vacunas anti-alérgicas tan usadas en otros tiempos y hoy con cierta mala prensa en algunos medios. Pueden ser eficaces para asmáticos con un gran componente alérgico.

Además del tratamiento médico son imprescindible una serie de medidas generales ambientales como:

Abstinencia absoluta de tabaco y animales en el domicilio del asmático.

Para disminuir el polvo doméstico la limpieza ha de hacerse en húmedo y hay que retirar del dormitorio todos los objetos que puedan acumularlo como alfombras, moquetas, peluches, etc.

Los alérgicos al polen además han de evitar el contacto con algunas plantas en los meses de primavera.

 

Es imprescindible para el buen control del asma que tanto el paciente como su familia conozcan la enfermedad y estén dispuestos a hacer correctamente el tratamiento y las medidas ambientales. El futuro del asmático se basa en el autocontrol y autocuidados conociendo las bases de la enfermedad y las actuaciones que en cada momento se requieran. Todo ello supervisado por el personal sanitario que corresponda y que le servirá de apoyo.

 

Mª Ángeles Hernández Encinas, 

Pediatra del Centro de Salud del Natahoyo.

 

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