New York, ciudad que nunca duerme

 

 Cuando tienes la suerte de pasar unos días en Nueva York, alojada en pleno centro, te entra el sentimiento de estar dentro  de una película donde tu eres el protagonista, sobre todo pasando por la calle Broadway, que da la bienvenida al turista con grandes paneles luminosos, bajo los cuales hay una interminable  oferta de diversión cultural y comercial, con una amplia variedad de cines, teatros, museos, cafeterías, comercios y demás locales, con disponibilidad diurna y nocturna. Y por supuesto que también multitud de restaurantes, con una gastronomía para todos los gustos.

Todo ello contribuye a un gran contraste entre los demás barrios, dormitorios donde vive la mayoría de los neoyorquinos y Manhattan, centro de ocio, negocios, comercial y turístico. Una vez allí, se puede aprovechar para contemplar una vista aérea de toda la ciudad desde el Empire State Building.

 Otra característica de esta maravillosa ciudad es el enorme número de inmigrantes, lo cual le da un carácter muy cosmopolita y la convierte en un centro de confluencia de diferentes culturas viviendo en semiperfecta armonía. Y, hablando de armonía, el que crea que los rascacielos no están construidos a escala humana, como yo pensaba, tiene que ir allí para comprobar lo equivocado que esta. Esto es posible gracias a un entramado de calles y amplios espacios entre unas y otras, donde tu localización se convierte en un sencillo “Juego de Hundir la Flota”, ya que aunque parezca increíble, es muy fácil orientarse. debido la disposición de dichas calles en forma de cuadricula y una denominación que responde  a topónimos del tipo 45 con 6a , 48 con 7a, etc.

 Otro lugar famoso es el Puente de Brooklyn. En realidad no deja de ser como otro más de los grandes puentes de hierro de cualquier estado Americano, y quizás su  fama se debe más a la literatura y al cine, aunque no se puede dejar de reconocer la impactante vista de Manhattan desde este barrio.

 No se puede ir a NY sin ver Staten Island, donde se encuentra la Estatua de la Libertad.  Hay varias formas de hacerlo: una es en un Ferry especial, que hace allí parada y cobra 30 dólares. Otra es en una vía regular de Ferry, que es como un taxi que lleva a la gente que trabaja en la isla desde Manhattan. Este es totalmente gratuito, aunque no para en la isla. Yo elegí la segunda opción, ya que la vista de las Isla con la estatua totalmente al frente recibiendo a la gente es igual de impresionante, y con esos 30 dólares me fui al Museo de Cera.

 No se puede dejar de mencionar el Central Park, de enorme extensión, recomendable visitar en primavera.

 Y para ir concluyendo quiero hablaros del estilo de vida, cuya percepción propia es como si se tratase de cualquiera de las grandes ciudades europeas pero mayor todavía, contando con las inevitables diferencias culturales. Por lo demás, un estilo mucho más parecido a España que cualquier ciudad de Texas, donde es impensable la movilidad sin coche propio. NY se encuentra perfectamente comunicada por líneas regulares de metros y autobuses urbanos, sin contar con el desplazamiento a pie. Y estando en sitios como Houston una se da cuenta de que esta viviendo en una de las ciudades que mas contrastan con el modo de vida español. Por todo lo dicho anteriormente, me gustaría  despertarme mas a menudo en la ciudad que nunca duerme… como diría Sinatra.

  Belén Fernández,

Ex- alumna en practicas de “El Lloréu” y actual profesora en Houston

 

 

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