PHILLY: LA CUNA AMERICANA
Aquí estoy una vez más compartiendo mi último viaje con todos los lectores de “El Baúl”: Filadelfia (Philly para los americanos).
Cuando llegas a esta maravillosa ciudad tienes una sensación de “Introducción al mundo peliculero Americano” con sus rascacielos, puentes de hierro, humo, gente…, vida.
Estos rasgos marcan la diferencia con la Zona histórica, mucho más escondida y quizás comparable a películas de época moderna, pero nada que ver con el centro. En esta parte se pueden ver y visitar casas consideradas patrimonio cultural y edificios de época moderna en los que se desarrolló la Historia Americana y donde vivieron ilustres personajes americanos que pusieron sus frutos para la “construcción” de este país. Se sabe que en éstas los nobles solían organizar fiestas privadas a las que acudían lo que se puede llamar la “Jet- set” de la época.
A medida que andas por sus zonas te vas retrotrayendo en el tiempo. Nuestro histórico paseo comenzó en “Carpenter’s Hall”, edificio donde los nobles y comerciantes de la sociedad se reunían en mesa presidencial para realizar intercambios con Europa. Una de estas decisiones constituyó el primer paso para lo que más tarde se iba a convertir en algunos de los puntos claves de la Declaración de la Independencia de los EEUU.
Más adelante nos encontramos edificios relacionados con el mundillo económico, como por ejemplo el primer Banco Americano, imprescindible para las relaciones monetarias con Europa.
Después, nos introducimos en la esfera del ocio, y nos deleitamos con una cerveza en la primera taberna de la ciudad, donde aún hoy el personal va vestido de época.
Y, finalmente, llegamos al punto de partida de lo que fue la “Nueva Historia Americana”: el “City Hall” o Ayuntamiento de la época, donde se proclamó la Declaración de la Independencia de los EEUU, proclamada a los 4 vientos por la famosa “Independence Bell” o, lo que es lo mismo, la Campana de la Independencia.
Uno de los lugares más espectaculares para mí, ya de vuelta en el presente, fue el Boat House Row, donde se puede dar un paseo en bote por el río delante de, entre otras, la casa del hermano de Grace Kelly, la que fue princesa de Mónaco (nacida en Filadelfia, por cierto). Claro que me tuve que conformar con verlas desde lejos, porque la lluvia y un frío invernal nos impidieron disfrutarla más de cerca. Y es que, al igual que nos ocurre en Asturias, el tiempo no era del todo idílico. Y sobre todo, ahora que una está acostumbrada al calor veraniego de Texas, Pensilvania le parece demasiado frío. Y, para seguir quejándome, tres días se quedan muy cortos para conseguir aclimatarse, por lo que para nada me hubiese importado quedarme más tiempo.
A ver si mi próximo viaje puede ser más largo…
Belén Fernández,
Ex- alumna en prácticas de “El Lloréu” y actual profesora en Houston.
Con la colaboración de Ainhoa Erausquin , Licenciada en Historia y actual profesora en Houston.