Nuestros Autores EL  LEÑADOR

PERDIDO

 

    Hace varios años, cuando vuestros abuelos eran niños, en una pequeña choza al lado del río vivía un pobre y desdichado leñador.¿Que porqué era desafortunado?, pues os lo voy a contar, siempre y cuando seáis pacientes y esperéis a que os cuente la siguiente. Bien, pues este era un astuto busgosu. Él además de astuto era muy fortachón. Y... ahora es cuando os voy a contar la del leñador. El leñador se fue al bosque a cortar leña para la lumbre, mientras el busgosu estaba expulsando a otro leñador de sus dominios cuando, de repente, escuchó unos pasos que provenían de un claro del bosque y se interesó mucho en saber de quien eran. Pasados unos segundos éste se deshizo rápidamente del otro leñador y se fue corriendo al claro del bosque. Cuando llegó el leñador ya se iba pero el busgosu no se rindió y decidió seguirle. El leñador  vio un pájaro muy raro y le siguió hasta la choza del busgosu y este le obligó a que se sentara. El busgosu le ofreció un café con un líquido morado en el que aún se veían algunos huesecillos navegando por el café. Al leñador no le importó lo que fueran aquellos huesecillos y lo primero que deseaba hacer era engullir aquel café, pero la risita maléfica del busgosu se lo impidió. En aquel momento ya le empezaron a importar más aquellos huesecillos y pensó que quizás querría envenenarle, pero el busgosu que era aún más malvado decidió esperar al momento.

 

Cuando salió de la choza, el leñador se fue corriendo a su casa y les contó a su mujer y a sus dos hijos lo que le había ocurrido en el bosque. Pasado aquel momento el leñador y su familia se fueron de nuevo al bosque a plantarle cara. Los dos niños tenían miedo, así que se quedaron con una canguro en su casa.

 

Cuenta la leyenda que a los padres no se les ha vuelto a ver por allí.

Andrea

 

Personajes mitológicos