VIAJE A FRANCIA
¡Por fin! ¡Abril! ¡Viernes 9! Llegó el momento que todos estábamos esperando, pero como toda buena “aventura” la nuestra también empieza con anécdota: el olvido de un pasaporte retrasó la salida hasta casi las 9 de la tarde. Llenos de ilusión emprendemos viaje hacia el Perigord Noir y tras una parada para cenar, continuamos haciendo kilómetros toda la noche para llegar por la mañana a Sarlat, 1º destino. El pueblo, como de cuento y por ser sábado, pasamos la mañana callejeando por el mercado medieval: puestos de foie, quesos, salchichones... perfecto para abrir boca antes de comer y coger fuerzas para la visita guiada de la tarde. Allí, en Sarlat, pasamos dos días que nos sirvieron para conocer además las cuevas prehistóricas de Lascaux y la Roque Saint Christophe, también el Gouffre de Proumeyssac donde asistimos a un espectáculo de luces y sonido que nos encantó. Terminamos el día paseando en gabarra por el río Dordogne, el tiempo fue tan bueno como la experiencia.
Abandonamos la cuna del foie para viajar hasta el Gouffre de Padirac que recorrimos en pequeños botes, visita original y divertida.
Ya en Rocamadour, nos convertimos en una atracción a la hora de aparcar el bus; cuando finalmente lo conseguimos, disfrutamos de este precioso pueblo adosado a una roca. Fue aquí, en Rocamadour, donde cenamos todos juntos enel mismo restaurante: todo “très bien”.
Seguidamente dimos un paseo nocturno en tren desde donde las vistas del pueblo iluminado eran espectaculares.
Al día siguiente, martes y 13, se frustró nuestro recorrido en barco por Bouziers debido a las corrientes así que tuvimos que caminar hasta Saint Cirque Lapopie. Cuando llegamos a Albi, nuestra siguiente parada, el cansancio ya iba haciendo mella en nosotros; quizá por eso fue generalizada de que el de esta ciudad donde nació Toulouse-Lautrec era el mejor hotel de todos en los que estuvimos. El descanso nos sirvió para visitar con fuerzas renovadas el museo Toulouse-Lautrec, visita obligada en Albi.
Ya en Toulouse, nuestra última etapa, hicimos un recirrido en tren turístico y dedicamos después un buen rato a las compras en la gran ciudad. También visitamos Carcassonne, otro precioso pueblo medieval amurallado del Perigord Negro. De allí a Mirepoix donde comimos y conocimos el castillo de Foie. De vuelta en Toulouse, cenar y dormir para el día siguiente recorrer la Ciudad del Espacio con su planetario y asistir a una sesión IMAX donde, aunque esté mal decirlo, la mayoría aprovechó para echarse una siestecilla.
Tras esto llegó “la última cena”. El viaje de vuelta empezó con mucha marcha para pronto dejar paso al sueño acumulado de días inolvidables de disfrute y diversión. Oviedo. Abril. Sábado 17. La rutina estaba de vuelta.
Beatriz Artola Campomanes 3º C