Biblioteca Luis Iglesias Rodríguez 

 

 
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ACTIVIDADES CURSO 2009-2010

 

Alumnos de 6º de Primaria visitan la Biblioteca. Entrega de premios a los ganadores del Concurso de Creación y lectura de poemas.
Charla de Fernando Beltrán
Cuento colectivo
7º concurso de marcapáginas
Mi cuento favorito
Día del Libro 2010
Charla de la escritora Concha de la Hoz y del ilustrador Pieruz sobre su libro "Tiempo para más cuentos"
Adiós a Miguel Delibes
Concurso de creación literaria para 6º de Primaria
I Memorial Montserrat López
El cuento infantil como tema de Carnaval
Concurso "Pregunta de la semana"
Yincana de Navidad (Primero de ESO)
Cuarenta Aniversario del Instituto
Adiós a Francisco Ayala
Concurso de lectura
Día Internacional de las Bibliotecas
Premios Príncipe de Asturias 2009
Formación de nuevos usuarios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Formación de usuarios

 

 

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Premios Príncipe de Asturias

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Día Internacional de las Bibliotecas

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Concurso de lectura

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Adiós a Francisco Ayala

      En 2006, cuando se celebraba el centenario de Francisco Ayala en la Biblioteca Nacional, un reportero gráfico inmortalizó una foto que vino a resumir muy bien el carácter aglutinador del escritor granadino. En aquel retrato aparecía del brazo del Rey, rodeado de políticos de diverso signo y artistas de la más variada tendencia a los que más tarde dirigiría un discurso emotivo, el de un autor que no fue reconocido y premiado en su país hasta los años ochenta, al poco de regresar de un largo exilio durante el que aumentó su patrimonio literario para devolvérnoslo enriquecido, junto con palabras reconciliadoras, a pesar de haber perdido a su país durante décadas.

      El mejor homenaje que podemos hacerle es leer cualquiera de sus maravillosos libros; por ejemplo, Recuerdos y olvidos. Al cerrarlo tendremos la tranquilidad de saber que nos queda para siempre el testimonio de un gran narrador.

 

Manuel Cañedo Gago en el País

 

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Cuarenta Aniversario del Instituto

 

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Yincana de Navidad (Primero de ESO)

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Carnaval 2010 - "El cuento infantil"

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Concurso "Pregunta de la semana"

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I Memorial "Montserrat López"

 

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Charla de la escritora Concha de la Hoz y del ilustrador Pieruz

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Cuento colectivo

Durante los próximos días alumnos, profesores, padres, madres y otros miembros de la comunidad educativa del centro podrán participar en la elaboración de un CUENTO COLECTIVO, escribiendo unas líneas o realizando un dibujo ilustrativo a continuación de lo anterior.

Aquel caluroso viernes del mes de mayo un extraño ruido sobre el tejado despertó a Carlos sobre las 6 de la mañana.

Era pronto para ir al trabajo por lo que decidió salir a correr media hora.

De camino a casa compró el periódico.

Desayunó tranquilamente siguiendo con la mirada a una pequeña hormiga que subía por el cristal de la ventana de la cocina, a través de la cual el amanecer comenzaba a perfilar las rocosas montañas.

Camino del baño se peleaba con la cremallera de la chaqueta del chándal, atascada con un pequeño hilo.

Tras una rápida ducha se vistió, se ajustó el reloj y le echó un descuidado vistazo a la portada del periódico cuando de repente...

 

... Se dio cuenta de que le había pasado la hora de su programa favorito, aquel que religiosamente escuchaba todas las mañanas de la emisora de radio a la que accedía gracias al MP-4 que sus amigas Ana y María le habían regalado por su cumpleaños. Acelerado como era tiró el periódico sobre la mesilla del salón y como loco gritaba ¡MP-4, MP-4, MP-4!, ¿dónde estás? A ello acompañó una serie de tacos que él siempre justificaba porque también los pronunciaba el autor de la La Familia de Pascual Duarte, pero lo que no se esperaba es que sus oídos escucharan una vocecita débil pero penetrante que decía: "Carlos, Carlos, Carlos... estoy aquí, ¿no recuerdas que me has dejado como si fuera un juguete destartalado anoche cuando te pusiste a hacer lo que tanto te gusta ...?

Rápidamente recordó el lugar exacto y fue a por él; estaba encendido sobre la alfombra y ahora ¿dónde estaban los auriculares? ...

 

... No los encontraba, pero mientras siguió haciendo lo que tanto le gustaba: LEER ..., leer y escuchar música, con un nefasto artilugio más antiguo. Como los auriculares no aparecían los llamaba a grandes voces como en los viejos cuentos infantiles radiados: "Garbancito, ¿dónde estás?" y Garbancito contestaba: "En la barriga del buey que se mueve, donde no nieva ni llueve ..."

Carlos seguía con su búsqueda y con su llamada, no había contestación.

Deambulaba como un loco por toda la casa hasta que a la altura de la vieja y destartalada biblioteca oyó algo, entró velozmente ..., según se acercase a una estantería o a una vieja mesa con un aparato extraño, Carlos quedó sorprendido porque no sabía cómo podía escuchar música sin tener un cable en su oreja metido ...

 

... y es que la música salía de todos los cuentos que había en la librería.

Cogió tímidamente uno y se lo puso a abrir, y de él salió una piraña como loca que tenía una oreja muy grande, de tanto escuchar a la caracola que no paraba de sonar.

Cerró rápidamente el libro, no fuera a suceder algo que, ¿cómo después iba a poder explicar?

Así todo, le pudo la curiosidad y lo intentó con otro que estaba algo más allá. Este sonaba a guerra y, nada más lo abrió notó, como si una espada le entrara por el costado cerca del corazón.

¡Esto todo no es posible!, es lo que primero pensó, igual lo que soñé anoche, la cabeza me trastornó...

 

...Y es que yo estaba muy sorprendido, hasta tal punto de estar asustado; pues ¿era aquello un sueño? De pronto una espectacular idea, típica de las películas en las que los personajes están en lugares extraños como universos paralelos o mundos diminutos y piensan que es un sueño, se iluminó en mi cabeza: me pellizqué. Cerré los ojos con la vaga esperanza de volver a despertarme en mi cama, sudando por el agobio de un mal sueño. Unos instantes, después de recapacitar, abrí los ojos y… seguía en el mismo sitio, con el libro de guerra en las manos.

Dejé el libro encima de una de las viejas estanterías convencido de que no había funcionado porque mientras intentaba despertarme sujetaba aquel libro procedente del supuesto sueño.

Daba igual, por mucho que cerrara los ojos y por muy fuerte que me pellizcara, yo no me despertaba. ¿Significaba esto que lo que me estaba ocurriendo era verdad? ¿Aquello era real? Me estaba empezando a entrar un ataque de pánico ya que no podía saber lo que estaba pasando exactamente y mi nerviosismo se notaba enormemente en el tembleque de mis manos.

Salí corriendo de la biblioteca, pero antes, cogí un libro del cual salían los gritos de guerra indios en las batallas.  Era la prueba de cuanto estaba ocurriendo. Cuando estaba fuera de la biblioteca me senté en las escaleras y me di cuenta de que ya había pasado mucho tiempo desde que me había levantado, por lo que la gente debería estar invadiendo las calles con su prisa habitual para ir al trabajo, pero no había nadie. Miré mi reloj, y de pronto… vi que se había parado.

Busqué y busqué pero no encontré a nadie. Fui a ver si estaba la persona  del quiosco que me había vendido el periódico esa misma mañana, pero todo el mundo había desaparecido.

Volví a mi casa y abrí la puerta. Todo estaba oscuro y la primera luz del sol entraba por las ventanas e iluminaba el salón. Entré en la cocina y encendí la luz, pero no se prendió.  Comprendí entonces que la electricidad no funcionaba en aquel preciso momento ya que las viejas farolas no estaban encendidas porque, aunque fuera de día, aquellas farolas no se apagaban hasta que hubiera un sol espectacular. Saqué mi MP-4  y lo intenté encender,  pero no funcionaba,  ¿se había estropeado acaso?

La verdad es que estaba empezando a pensar que la electricidad dejara de existir, como si todos los aparatos modernos eléctricos quedaran intactos en el tiempo sin poder funcionar.

Entré en mi habitación, era la más oscura de la casa y solo tenía una pequeña ventana ya que yo no puedo dormir con la mínima presencia de luz. Abrí la puerta y oí una respiración intensa, fuerte. Cerré la puerta de un golpe y me dirigí al sofá del salón. Me tranquilicé un poco pensando en que aquello podía ser fruto de mi imaginación. Minutos más tarde, me vi abriendo la puerta de aquella habitación cuando de repente…

 

... el gato de la casa quedó en suspensión..

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Concurso de creación literaria para 6º de Primaria

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