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SUS AÑOS DE FORMACIÓN
Cursó los estudios de secundaria en el Instituto de Bachillerato de Málaga y allí recibió clases de un profesor de química, Eduardo García Rodeja, que fue quien le despertó el gusto por las ciencias naturales. Al terminar el Bachillerato en 1921, ya tenía el firme propósito de dedicarse a la Biología Experimental, y por aquel entonces, los estudios de Medicina eran el mejor acceso a la Biología.
EN 1922 COMIENZA SUS ESTUDIOS DE MEDICINA
Así en 1922 ingresó en la Universidad de Madrid para cursar la carrera de Medicina, atraído por la gran personalidad científica y humana de Santiago Ramón y Cajal (Premio Nobel de Medicina, en 1906), y como el mejor camino para seguir una carrera investigadora en ciencias biológicas. Ochoa nunca pensó dedicarse a la práctica médica sino que, desde el comienzo, su único objetivo fue prepararse convenientemente para llegar algún día a hacer buena Ciencia; aunque en aquellos años, el ambiente científico en España era escaso y poco propicio para que surgiera un científico de talla universal. Con la excepción de Cajal y sus discípulos, tan solo dos profesores de la Facultad de Medicina: Juan Negrín y Teófilo Hernando, Catedráticos de Fisiología y Farmacología, respectivamente, mostraban ciertas inquietudes investigadoras.
Teófilo Hernando y Juan Negrin, éste último fue su principal maestro y quién impulsó su espíritu investigador.
SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL FUE SU PRINCIPAL MODELO INTELECTUAL
Para Ochoa, fue una decepción el que Cajal se hubiera jubilado un año antes de cursar su asignatura de Histología. Aunque no llegó a conocerle en persona, la figura y los escritos de Cajal le ayudaron a forjar su personalidad. Ese alto concepto de Cajal, se mantuvo y acrecentó a lo largo de los años y así, al escribir en 1982 el epílogo a una biografía de Cajal, manifiestó :
“Tienes en tus manos la biografía del más grande hombre de ciencia que España ha tenido y uno de los más grandes que ha tenido la humanidad; de la estatura, a mi juicio, de un Galileo, un Newton, un Darwin, un Pasteur o un Einstein, que con su obra hicieron posible nuestra actual comprensión del universo, la naturaleza, la vida y de nosotros mismos.”
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SEVERO OCHOA EN LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES
En 1924, a instancias de Negrín, ingresa en laboratorio de Fisiología de la Residencia de Estudiantes, dirigido por Pío del Río Ortega. De la Residencia de Estudiantes, saldrían hombres tan famosos como el poeta y dramaturgo Federico García Lorca, el artista Salvador Dalí, o el cineasta Luis Buñuel. En los laboratorios de investigación de la Residencia, como se la conocía familiarmente, Ochoa recibió un fuerte estímulo creativo y científico. La Residencia de Estudiantes era, como él mismo reconoce, un oasis en un país yermo de cultura y ciencia. Allí conoce al también asturiano, Francisco Grande Covián, con quien colabora en un estudio sobre el papel de las glándulas adrenales en la contracción muscular, que, ampliado, habría de convertirse en su tesis de doctorado.
COMPLETO SU FORMACIÓN EN VARIAS UNIVERSIDADES EUROPEAS
En el verano de 1927, antes de terminar su carrera, decidió irse a trabajar durante dos meses al laboratorio del Dr. Noël Paton, en Glasgow. El fruto de esa investigación fue su primera publicación científica, titulada: "The action of guanidins on the melanophores of the skin of the frog" y presentada por el Dr. Paton en los Proceedings of the Royal Society of London.
En 1928, entra en contacto en Berlín con quien sería su segundo maestro, el Nobel Otto Meyerhoff, que influiría decisivamente en el posterior rumbo de su vida. Tras terminar en dicho año la carrera, retorna al lado de Meyerhoff; como fruto de sus investigaciones, publica en Alemania un trabajo que resultó impactante: Ochoa demostró la capacidad del músculo para obtener energía de fuentes diferentes a las ya conocidas.
Tras su regreso al laboratorio del Dr. Negrín, con su amigo José G. Valdecasas puso a punto un micrométodo para la determinación de la creatina en el músculo, que dio lugar a su segunda publicación de prestigio en la revista americana: Journal of Biological Chemistry, en 1929.
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EN 1931 SE CASA CON LA ASTURIANA CARMEN GARCÍA COBIÁN
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El 8 de agosto de 1931 se casó en Covadonga con la gijonesa Carmen García Cobián, la mujer que “iluminó” su vida el único y gran amor de su existencia, con la que compartió sueños, emociones, desilusiones. Por ello, la muerte de su esposa en 1986 sumió a Severo Ochoa en una profunda tristeza. De ella decía Severo Ochoa:
“En mi vida hay algo que ha merecido la pena, y no es la investigación científica, sino el haber tenido su amor. ¿Cómo puede sorprenderse nadie de que diga que mi vida sin Carmen no es vida?”.
Ese mismo año 1931, es nombrado profesor adjunto de Fisiología. Su tarea investigadora va creando escuela y formando nuevos colaboradores, entre ellos F. Grande Covián.
En 1935 realiza en Inglaterra estudios de enzimología con Harold Dudley. También acepta la dirección de Fisiología en el Instituto de Investigaciones Médicas creado por el profesor Jiménez Díaz.EN 1936 EL MATRIMONIO OCHOA ABANDONA ESPAÑA
Pero, el estallido de la Guerra Civil Española provocó que el matrimonio Ochoa se viera forzado a iniciar un peregrinaje geográfico por Alemania, Reino Unido y, finalmente, en 1940, a Estados Unidos , donde se refugiaban decenas de investigadores europeos debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Es en Norteamérica donde el asturiano alcanzará su verdadera dimensión universal, debido a su incesante trabajo en la escuela de Bioquímica de la Universidad de Saint Louis por invitación del matrimonio Carl y Gerty Cori (Premios Nobel de Medicina, en 1947), y más tarde, pasa a trabajar como investigador en el Departamento de Medicina y en el de Química de la Universidad de Nueva York.