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SU CONTRIBUCIÓN A LA CIENCIA ESPAÑOLA
CREACIÓN DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE BIOQUIMICA
En el verano de 1961,en Santander, Ochoa se reunió con la comunidad científica española y estimula la creación de la Sociedad Española de Bioquímica, algo que se produce dos años más tarde, durante la celebración de una segunda reunión de los bioquímicos españoles en Santiago de Compostela. Dicha sociedad inició su andadura con una treintena de socios fundadores, convertida en la actualidad, en la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular.
En 1971 fue designado presidente del patronato del Instituto de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid.
CENTRO DE BIOLOGÍA MOLECULAR SEVERO OCHOA (CBMSO)
El 27 de septiembre de 1975 se inaugura el en un acto presidido por los entonces Príncipes de España, D. Juan Carlos y Dª Sofía el CENTRO DE BIOLOGIA MOLECULAR SEVERO OCHOA (CBMSO). Tras un largo proceso de programación y estudio, el CBMSO convierte en realidad una iniciativa del Prof. Severo Ochoa de crear en España un Centro de Investigación en Biología Molecular de prestigio internacional. El Centro de Biología Molecular "Severo Ochoa" surge de la unión del Instituto Universitario de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid dirigido por el Prof. Federico Mayor Zaragoza, de los Institutos de Biología del Desarrollo y Bioquímica de Macromoléculas del CSIC dirigidos por los Prof. Eladio Viñuela y David Vázquez, respectivamente, y de la sección de Genética del Desarrollo del CSIC, dirigida por el Prof. Antonio García Bellido. Además, en el CBMSO se integra, como parte fundamental y pionera en España, un Departamento Técnico programado y dirigido por Javier Corral, que dota al CBMSO de una infraestructura experimental y técnica de vanguardia equiparable a otros prestigiosos Centros del extranjero.
Desde la creación del CBMSO, Severo Ochoa fue su Director Honorario (1975-93) y en todo momento conto con su inspiración, apoyo y consejo. Cuando el Profesor Ochoa se instala definitivamente en Madrid en 1985, dirige junto con dos antiguos discípulos y colaboradores en su laboratorio de EE.UU., a un grupo de investigación en el CBMSO.PREMIO “RAMÓN Y CAJAL”
En 1982 se le concedió el premio Ramón y Cajal en su primera convocatoria, honor que compartió con su amigo, el filósofo Xavier Zubiri.
REGRESO DEFINITIVO A ESPAÑA
En 1985 regresa Severo Ochoa definitivamente a España y fija su residencia en Madrid. El matrimonio dona al museo casa natal de Jovellanos de Gijón cuadros de Salvador Dalí, Cristóbal Toral, Benjamin Palencia... , así como diversos objetos y piezas arqueológicas.
Fue nombrado presidente de la fundación Jiménez Díaz y en enero de 1986, se incorporó al CBMSO del que, en algún momento, manifestó: “La existencia del CBMSO y la presencia de mis discípulos me ayudaron a tomar la decisión de regresar a España al cumplir ochenta años”. “Me enorgullece decir que el centro de biología molecular fue mi sueño,... Gracias al CBMSO, a sus científicos y a todo su personal, ya no se puede decir que no existe investigación en España”.
Desde su regreso procuró, por todos los medios que tuvo a su alcance despertar las conciencias de la sociedad española y de sus gobernantes, para que valorasen justamente lo que representa la investigación científica en el bienestar de un país.
Tras la muerte de su esposa en mayo de 1986, que le asume de profunda tristeza, continúa con su intensa labor investigadora, da conferencias, al tiempo que participa en eventos culturales y se convierte en un habitual de los premios Príncipe de Asturias y de la Escuela Asturiana de Estudios Hispánicos de la Granda.SEVERO OCHOA Y ASTURIAS. ESCUELA ASTURIANA DE LA GRANDA
Severo Ochoa es otro ejemplo eminente de asturiano cabal que conciliaba el universalismo con el localismo. Como escribe Teodoro López-Cuesta, una de las personas que más íntimamente le conoció y trató: “Don Severo amó profundamente a su Asturias, sobre todo en sus años finales, cuando las ilusiones de futuro se sustituyen por la ternura de los recuerdos. Don Severo sintió a su tierra al final de sus días de una manera especia, como puede quererse al hijo que no tuvo o a la mujer en la que sublimó el amor”. Sus veranos en La Granda le permitían el reencuentro con su tierra natal, de la que habia permanecido demasiados años ausente, cosa que él mismo reconocia, melancólicamente. En la Granda vivía en paz y sosiego, haciendo la vida cotidiana de los demás asistentes a los cursos, charlando de asuntos varios con Juan Velarde o Teodoro López-Cuesta, e incluso atendiendo a las inquisiciones dietéticas de Manolo Galé.
Durante una época le gustaba salir conduciendo su automóvil Mercedes por caminos desviados y caleyas, y regresaba asombrándose ingenuamente de su popularidad, porque los automovilistas que se cruzaban con él le tocaban el claxon. Le tocaban el claxon porque Ochoa no era un buen conductor, pero él interpretaba aquellas recriminaciones acústicas como saludo de los lugareños al sabio. Luego, dejó de conducir, dejaba que le condujera su bastón.
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MUERE EN MADRID EN 1993
Severo Ochoa murió en Madrid el 1 de Noviembre de 1993, a los 88 años de edad, y es trasladado a Luarca, donde será enterrado junto a su esposa fallecida en 1986.