ANTOLOGÍA POÉTICA DE LA GENERACIÓN DE 1927

3. Gerardo Diego (1896-1987)

    Gerardo Diego se caracteriza por la inusitada variedad de temas, tonos y estilos.

    En síntesis, su obra presenta dos direcciones que cultivó simultáneamente, aunque con un progresivo dominio de la segunda: la poesía de vanguardia (concretamente en el Ultraísmo), que se plantea la creación poética desde la base de una total libertad formal, y la poesía clásica o tradicional.

   Manual de espumas (1922) es buen representante de sus tendencias vanguardistas. A partir de Versos humanos (1925), accede a una poesía más reposada en la que se recuperan las formas poéticas clásicas (canciones, glosas, sonetos...); recordemos la perfección en el manejo del soneto en Alondra de verdad (1941).

 

EL CIPRÉS DE SILOS 

Enhiesto surtidor de sombra y sueño,

que acongojas al cielo con tu lanza.

Chorro que a las estrellas casi alcanza,

devanado a sí mismo en loco empeño.

 

Mástil de soledad, prodigio isleño,

flecha de fe, saeta de esperanza.

Hoy llego a ti, riberas del Arlanza,

peregrina al azar, mi alma sin dueño.

 

Cuando te vi, señero, dulce, firme,

qué ansiedades sentí de diluirme

y ascender como tú, vuelto en cristales,

 

como tú, negra torre de arduos filos,

ejemplo de delirios verticales,

mudo ciprés en el fervor de Silos.

Versos humanos(1925)

“El ciprés de Silos”

(Neotradicionalismo)

 

        Una de las influencias que reciben los poetas del 27 proviene de la lírica renacentista española. El mejor cultivador de este tipo de poesía es Gerardo Diego, quien, en su libro Versos humanos (1918-1924) la utiliza como cauce de sus inquietudes estéticas y religiosas. El célebre soneto en el que describe el ciprés del monasterio de Silos destaca por el equilibrio de su estructura y la brillantez de sus imágenes. Una parte del texto se halla constituida por una sucesión de metáforas, al estilo de la poesía del siglo XVI. La idea metaforizada es el ciprés, clave de las imágenes: surtidor, lanza que acongoja al cielo, chorro, mástil, ,flecha, saeta y negra torre de arduos filos. Estos términos contribuyen a afianzar la idea de verticalidad, que, a su vez, remite simbólicamente a la piedad religiosa y a la elevación espiritual.

       Fíjate en que sólo al final reconocemos el término real (esto es, el ciprés de Silos) de las imágenes que ocupan el inicio del poema. Comenta las notas comunes de todas esas imágenes (verticalidad, ascenso, dinamismo)

       Explica cómo el poeta expresa su propia intimidad al ver reflejados sus propios deseos en la presencia del ciprés. Analiza, asimismo, el estado anímico del poeta cuando llega a Silos y el contraste con el ciprés.

       El intento de ascensión que anhela el poeta parece ponerse en entredicho en un par de versos.

 

 

ÁNGELUS

Sentado en el columpio

el ángelus dormita

   enmudecen los astros y los frutos

   y los hombres heridos

   pasean sus surtidores

   como delfines líricos

Otros más agobiados

con los ríos al hombro

peregrinan sin llamar en las posadas

 

La    vid a   es    un     único  verso   interminable

 

Nadie llegó a su fin

Nadie sabe que el cielo es un jardín

El ángelus ha fallecido

   Olvido

Con la guadaña ensangrentada

un segador cantando se alejaba

Imagen (1922)

 

“Ángelus”

(Vanguardismo– creacionismo)

 

      Al tratarse de un poema creacionista habrá que fijarse por un parte en las imágenes y metáforas faltas de lógica y por otra en la disposición tipográfica de los versos.

      No hay que olvidar el largo verso central que sugiere la idea sobre la que se compone el poema.