ANTOLOGÍA POÉTICA DE LA GENERACIÓN DE 1927

5. Rafael Alberti (1902-1999)

Rafael Alberti es el poeta de esta generación de mayor variedad en cuanto a temas, tonos y estilos. Su primer libro, Marinero en tierra (1925), recoge temas populares y formas tomadas de la tradición literaria culta de la Edad Media y el Renacimiento (Marqués de Santillana, Gil Vicente). Escribe al modo surrealista en Sobre los ángeles (1929) y en la guerra civil, como Miguel Hernández, se sirve de la poesía como un arma más de combate (Poeta en la calle, 1936). Finalizada la contienda, sigue publicando profusamente; toda su obra revela a un virtuoso de la forma, que puede abordar casi cualquier empresa.

    Si mi voz muriera en tierra,

llevadla al nivel del mar

y dejadla en la ribera.

 

      Llevadla al nivel del mar

y nombradla capitana

de un blanco bajel de guerra.

 

      ¡Oh mi voz condecorada

con la insignia marinera:

sobre el corazón un ancla

y sobre el ancla una estrella

y sobre la estrella el viento

y sobre el viento la vela!

 

Marinero en tierra (1925)

"Si mi voz muriera en tierra..."

 (neopo-pularismo)

 

 El poema arranca como una soleá (copla andaluza de raíz popular utilizada también por los poetas cultos). Luego, a partir del verso 7, los versos van entrelazándose, por medio de una concatenación que acumula elementos dispares -aunque pertenecientes al campo semántico del mar- en un orden irracional.

Tras una hipótesis inicial (fíjate en que lo que muere no es el poeta, sino la voz. Coméntalo) se expresa una especie de testamento. Analiza y comenta las formas verbales. Tras la muerte, el poeta no parece desear el entierro, sino más bien otra cosa. Coméntalo y explica el valor simbólico y romántico de ese “capitana de un blanco bajel de guerra”. Explica el efecto que producen la suma de concatenación, anáfora y polisíndeton en los vv. 9-12.

 

LOS DOS ÁNGELES

      Ángel de luz, ardiendo,

¡oh, ven!, y con tu espada

incendia los abismos donde yace

mi subterráneo ángel de las nieblas.

 

      ¡Oh espadazo en las sombras!

Chispas múltiples,

Clavándose en mi cuerpo,

en mis alas sin plumas,

en lo que nadie ve,

vida.

 

      Me estás quemando vivo.

Vuela ya de mí, oscuro

Luzbel de las canteras sin auroras,

de los pozos sin agua,

de las simas sin sueño

ya carbón del espíritu,

sol, luna.

 

      Me duelen los cabellos

Y las ansias. ¡Oh, quémame!

¡Más, más, sí, sí, más! ¡Quémame!

 

      ¡Quémalo, ángel de la luz, custodio mío,

tú que andabas llorando por las nubes,

tú, sin mí, tú, por mí,

ángel frío de polvo, ya sin gloria,

volcado en las tinieblas!

¡Quémalo, ángel de luz,

quémame y huye!

 

Sobre los ángeles

        “Los dos ángeles”

(surrealismo)

 En 1927 Alberti sufre una honda crisis que le hace perder la fe. Sus ideas, creencias y sentires se tambalean y, en esas circunstancias, compone Sobre los ángeles. La técnica surrealista le sirve de vehículo para expresar la honda zozobra interior que le embarga. El poeta se ve sin luz, expulsado de un “Paraíso perdido”, errando por un mundo caótico y sin sentido, con el alma vacía y el cuerpo “deshabitado”, con la esperanza muerta.

Temáticamente el poema gira sobre el enfrentamiento entre las dos personalidades o ángeles enfrentados, el de la luz y el de las sombras. El poeta (Rafael, como el arcángel) pide ayuda a su ángel bueno para destruir todo lo que en él hay de maldad. Analiza los elementos negativos que aparecen y que desea eliminar.

Al tratarse de un poema surrealista, las imágenes brotan en libertad, faltas de lógica (indica alguna de ellas).

Por otra parte, el ritmo del poema viene marcado por varios elementos: la cuidada  medida de los versos (señálalo), las repeticiones constantes (subraya algunas).

 

 CANCIÓN   5

 

Hoy las nubes me trajeron,

volando, el mapa de España.

¡Qué pequeño sobre el río,

y qué grande sobre el pasto

la sombra que proyectaba!

 

Se le llenó de caballos

la sombra que proyectaba.

Yo, a caballo, por su sombra

busqué mi pueblo y mi casa.

Entré en el patio que un día

fuera una fuente con agua.

Aunque no estaba la fuente,

la fuente siempre sonaba.

Y el agua que no corría

volvió para darme agua.

 

Baladas y canciones del Paraná (1953)

“Canción 5”

     (exilio)

 

El exilio le provoca el recuerdo doloroso de la patria perdida y la guerra fratricida. Junto a su anhelo por volver, su voz clama por la reconciliación.

En Baladas y canciones del Paraná sus versos vuelven a traernos la fragancia de la lírica tradicional, con la que expresa la pura nostalgia.  El poema se basa en la delicadísima confusión entre elementos reales e imaginarios. Explícala. Comenta el valor de la “fuente del patio”.