CRITERIOS DE CALIFICACIÓN PARA EL ALUMNADO DE BACHILLERATO DE TODAS LAS MODALIDADES Y TANTO DE 1º COMO DE 2º EN TODAS LAS MATERIAS QUE IMPARTE EL DEPARTAMENTO DE CIENCIAS SOCIALES, GEOGRAFÍA E HISTORIA.

¿Qué evaluar?

A la hora de definir lo que los/as alumnos/as debe aprender, el curriculum oficial ofrece los siguientes referentes principales: los objetivos generales, los contenidos y los criterios de evaluación.

Objetivos generales: 

Los objetivos generales del área son el referente primero, el compendio esencial de los aprendizajes, y por tanto son particularmente útiles para no olvidar la visión de conjunto, las prioridades principales del área. Por su propia naturaleza, cada objetivo vincula unas pocas capacidades (identificar, analizar, caracterizar, definir, etc.) a alguno de los grandes ámbitos de contenido del área.

contenidos del área como referentes de la evaluación:

Por su parte, la función principal de los contenidos es desarrollar los conocimientos que debe adquirir el alumnado. Se incluyen en ellos conocimientos de tres tipos: hechos y conceptos, procedimientos o destrezas y actitudes. Por ello la evaluación deberá medir el aprendizaje alcanzado en relación con estos tres tipos de contenidos.

CRITERIOS DE EVALUACIÓN:

Los criterios generales de evaluación de las materias, que este departamento imparte en bachiller, se establecen y especifican en las diferentes programaciones.

¿Cómo evaluar?

Creemos que es necesario utilizar técnicas variadas de evaluación, en principio porque no es razonable pensar que con un instrumento simple (una sola técnica) se puedan medir adecuadamente aprendizajes complejos y muy diferenciados entre sí; pero además porque se facilita mucho el trabajo del profesorado si a cada objetivo se le asigna preferentemente un tipo de instrumento de evaluación, en lugar de intentar evaluar todos los objetivos con un solo instrumento. 

a)    La evaluación del aprendizaje a través de las actividades habituales en el aula:

En primer lugar es preciso subrayar el importante papel que juega la evaluación estimativa que el profesorado suele hacer de forma intuitiva y asistemática sobre la evolución seguida por sus alumnos/as.

        Muy próxima a la anterior, pero ya realizada de forma más sistemática y formalizada, hay que referirse a la observación en el aula, instrumento preferentemente utilizado par evaluar las actitudes y hábitos del alumnado, tanto en relación con el trabajo escolar, su interés y curiosidad, como con la participación en las tareas colectivas (cooperación, respeto, tolerancia). Por otra parte, la observación en el aula debe ser también la técnica utilizada para valorar los procedimientos relacionados con la organización y planificación del trabajo en grupos, sobre todo lo relacionado con la expresión oral. Esta técnica de evaluación puede ser muy potenciada mediante fichas de observación.

Otro instrumento podría ser el de los trabajos del alumnado realizados a lo largo del curso, bien individualmente o en equipos, recogidos en sus cuadernos de clase o en dossiers, que proporcionará  una información muy valiosa sobre hábitos de limpieza y orden, de cuidado y rigor en la organización y presentación formal de la información, etc.

Una variante especial de este tipo de trabajos lo constituyen los proyectos de investigación que es conveniente que todos los/as alumnos/as, individualmente o en equipo, realicen.

                                                             

b)   Pruebas concretas de evaluación :

Consideramos prueba de evaluación a cualquier tipo de actividad didáctica que tenga por fin preferente obtener información sobre el aprendizaje logrado por el alumnado. Dentro de ellas se incluyen desde luego tanto las pruebas orales como las escritas.

Básicamente entre las pruebas escritas se suelen distinguir:

·       Las pruebas objetivas : 

            En función de la forma de respuesta que exigen, estas pruebas se caracterizan por exigir respuestas muy cortas (una palabra o frase simplemente, la elección entre una serie de posibilidades que se le presentan, etc.). El tipo de capacidades para el que este tipo de preguntas es más idóneo son las de memorización de información, la utilización adecuada de términos, el reconocimiento o identificación de conceptos, etc. Poseen, además, la ventaja de la claridad y facilidad de corrección.

·       Pruebas de interpretación de datos:

Sirven para que el profesor conozca los aprendizajes adquiridos por el alumnado tanto de contenidos conceptuales, procedimentales o actitudinales. Se entiende por producción tanto la contestación oral a una pregunta, como los trabajos, resúmenes o textos escritos. El profesorado puede utilizar los siguientes  instrumentos:

-       Producciones orales.

-       Realización de resúmenes, esquemas, gráficas, textos escritos, comentario de obras iconográficas, ejercicios o problemas.

-       Comentarios de textos.

-       Análisis de obras artísticas.

-       Mapas conceptuales. 

-       Etc.

·       Pruebas basadas en la exposición de un tema:

Éste es seguramente el tipo de prueba más frecuente y característico en la evaluación de estas materias. Se caracteriza por plantear un tema que el alumno debe tratar de explicar mediante una exposición, generalmente escrita, en la que ha de mostrar conocimientos y capacidad de organización y expresión. En ocasiones se ha cuestionado la validez de estas preguntas; sin embargo, puede decirse que son insustituibles en esta área, ya que permiten evaluar capacidades muy complejas que difícilmente podrían ser evaluadas por otros medios: la capacidad para manejar una extensa información y presentarla de forma ordenada y coherente, la capacidad para argumentar con rigor lógico y fundamentación, la capacidad para hacer valoraciones y juicios equilibrados, etc. Para conseguir lo que se pretende es preciso estructurar con claridad las preguntar y especificar con precisión el tipo de capacidades que deban utilizar los/as alumnos/as.

c)   Calificaciones:  

Los contenidos de las materias que este departamento imparte en el bachillerato son los referentes de la evaluación y su función principal es desarrollar los conocimientos que debe adquirir el alumnado. Se incluyen en ellos conocimientos de tres tipos: hechos y conceptos, procedimientos o destrezas y actitudes. Por ello la evaluación deberá medir el aprendizaje alcanzado en relación con estos tres tipos de contenidos.

 Concretamente, estos tres tipos de contenidos se cuantificarán, en principio, (siendo susceptible de variación a lo largo del curso dependiendo cómo se desarrolle éste y comunicándoselo a los /as alumnos/as) de la siguiente manera:

80%  Hechos y conceptos

10%  Procedimientos o destrezas

10%  Actitudes

Los conceptos se evaluarán al final de cada tema o unidad didáctica, o bien cuando se haya acumulado suficiente materia o partes de especial dificultad, así como al final de cada evaluación.

Para  considerar  que el alumno o la alumna ha superado satisfactoriamente las evaluaciones, debe alcanzar una visión global de los contenidos de cada una de las unidades didácticas. Debemos tener en cuenta, en primer lugar, que hablamos de una enseñanza postobligatoria, que tiene por fin último continuar estudios superiores, que en el caso de ser estudios universitarios conllevan necesariamente la superación de la prueba de acceso a la universidad. Por otro lado, a todo esto se une la peculiaridad del estudio de las Ciencias Sociales, que se plantea en unidades didácticas o bloques temáticos que, si bien pueden seguir un mismo hilo conductor, no tienen relación entre sí en cuanto a los contenidos, de tal manera que un alumno o una alumna pueden conseguir, por ejemplo, conocimientos muy amplios sobre un proceso histórico o un estilo artístico y, sin embargo, no ser capaces de caracterizar, ni tan siquiera de una forma muy básica o simple, otro período de la Historia, otro estilo artístico, etc.

Por todo ello nos planteamos como objetivo fundamental que se alcancen unos conocimientos mínimos en todas las materias que este departamento imparte en el bachillerato. La puntuación que en los exámenes se da a cada pregunta reflejará la importancia en cuanto a esos mínimos de la misma.  Por otro lado, y de cara a conseguir el objetivo planteado, fallos importantes en conceptos básicos, localización, cronología, identificación de personajes, etc. significa y/o puede suponer la anulación de una pregunta o una parte de las diferentes pruebas. Si esos fallos se repiten a lo largo de toda la prueba o suponen un desconocimiento profundo de la materia significará la no superación de dicha prueba.

 Consecuencia de este objetivo es también que, en cada evaluación, el alumnado deberá recuperar sólo aquellas unidades didácticas o temas donde no haya alcanzado los mínimos programados. En la práctica esto suele traducirse en puntuaciones inferiores a cuatro puntos sobre diez en las diferentes pruebas. Asimismo, el alumno o la alumna deberá adquirir habilidades y destrezas suficientes en el manejo de los procedimientos geográficos e histórico-artísticos.

Las partes no superadas en cada evaluación podrán ser recuperadas al final de la misma: los conceptos y procedimientos mediante tipos de pruebas como las que se exponen en el apartado titulado ¿cómo evaluar? y la actitud mediante su modificación durante el curso. Si esta medida no diera los resultados apetecidos en cuanto a conceptos y procedimientos o destrezas, que seguirían estando evaluados negativamente, se podrían recuperar de nuevo al final de curso.

Para superar el curso, el alumno/a deberá haber aprobado todas las evaluaciones.              

¿Cuándo evaluar?

La evaluación de los elementos de la intervención docente está ligada al proceso educativo y no puede concebirse como algo aislado. Ello supone que en cierta medida la evaluación debe llevarse a cabo de forma continua aunque existen momentos especialmente indicados para realizar la evaluación de la marcha del proceso.

El momento  más adecuado para analizar cómo  ha funcionado, es al finalizar cada Unidad Didáctica/ Bloque Temático, cada Evaluación y al finalizar el curso.

Sin perder de vista lo anteriormente expuesto,  paralelamente  a la evaluación del proceso de aprendizaje de los alumnos a lo largo del curso, debe realizarse un seguimiento de la práctica docente en relación a las características de los alumnos para que, en función de ello, se puedan establecer las oportunas medidas de reajuste de la programación, si fuera necesario.

Prueba extraordinaria de septiembre

El alumnado que no haya superado total o parcialmente alguna de las materias, que este departamento imparte en el bachillerato, deberá examinarse es septiembre de los aspectos no superados en junio a través de una prueba objetiva que podrá contener las siguientes partes:

- Preguntas de respuesta corta e inequívoca.

- Preguntas de desarrollo de algún aspecto de los conceptos.

- Realización de ejercicios prácticos.

Así mismo en junio se entregará a este alumnado un plan estival de actividades referidas a las partes no superadas y que deberá entregar en septiembre.

El valor en la nota final de cada una de estas partes será el siguiente:

90% para la prueba objetiva.

10% para el plan estival de actividades.

            Ahora bien, esta nota final resultante de la prueba extraordinaria de septiembre hará media ponderada con las notas obtenidas a lo largo del curso en las partes superadas.

 

programa para el alumnado con la materia de Historia del Mundo Contemporáneo  pendiente del curso anterior:

Tiene las siguientes características:

1º) Estos alumnos y alumnas deberán ser atendidos y evaluados por el profesorado de las materias pendientes del nivel que cursan, es decir 2º de Bachiller.

2º) El programa tenderá a conseguir que el alumnado alcance los mínimos fijados en la materia pendiente.

Para ello el alumno o la alumna será informado de los mínimos a alcanzar en cada unidad didáctica por el profesorado responsable de la materia, que determinará la forma de alcanzar esos mínimos atendiendo a las particularidades de la asignatura, pero que podría ser a través de trabajos de investigación adaptados al nivel y la edad de loa alumnos/as, realización de prácticas, ejercicios u otras actividades, controles o exámenes, etc. En todo caso para superar la materia pendiente el alumno/a demostrará haber trabajado la asignatura a lo largo del curso y haber superado unos mínimos de la programación.