El Deporte de la Orientación, lejos de ser fácil, consiste en una complicada carrera en la que se deben encontrar unas balizas situadas a lo largo de un recorrido que para nosotros oscilaba entre 3 y 4 Km. Siguiendo un mapa y con la ayuda de una brújula debemos pasar por orden por todas ellas y picar con cada una en la tarjeta de control. Cada baliza tiene una grapadora que hace una muesca de distinta forma en el papel. Después se debe entregar la tarjeta y, tras corregirla, sacan el tiempo total que ha empleado cada uno y de ahí obtienen la clasificación. El quid de este deporte consiste en combinar el sentido de la orientación, la resistencia -y tal vez la picardía- que, junto con el contacto con la naturaleza, hace ver en él un atractivo que no todos los deportes tienen.
Pero cuando Rufino, el profesor de Educación Física del instituto, nos habló de las carreras que se iban a celebrar poco sabíamos aún de todo eso, y pese a las advertencias lo concebimos más como un divertido paseo por el campo que como un deporte serio con un reglamento claro y estricto.
Y con estas confusas ideas llegamos a Bañugues, donde se celebraba la primera carrera; había gran afluencia de competidores, mal tiempo y falta de personal por parte de la organización, pero lo importante es que nos divertimos y que no hubo nada que lamentar. Los grupos que habíamos formado quedaron rotos, ya que a cada componente le asignaron una hora de salida distinta. Y en el momento de correr vimos que nuestros adversarios parecían estar mejor
preparados que nosotros, añadido a que muchos malinterpretamos el mapa, nos llevó a los chicos al fracaso, que no a las chicas que obtuvieron unos resultados muy buenos. Un poco decepcionados, tratamos de tomárnoslo como un ensayo pensando que en el resto de carreras lo haríamos mejor ya que, en contra de lo que pensábamos, aun perdiendo en la primera, sí que podíamos asistir a las demás. Y así llegamos a la segunda carrera, celebrada en Nueva de Llanes. Esperanzados por el carácter urbano de ésta carrera y sintiéndonos un poco mas seguros por el hecho de que debíamos ir obligatoriamente previstos de teléfono móvil operativo (para evitar retrasos o pérdidas) llegamos de buen humor y dispuestos a arrasar, algo que aun no
logaríamos del todo... Personalmente me pareció más fácil, ya que nos orientábamos en el mapa por las calles del pueblo y hay que decir que todos fuimos en grupo, siguiéndonos unos a otros o picando balizas en el orden no previsto, es decir, primero la diez que la nueve. Pero eso nos ayudó a quedar bien o, al menos, a finalizar la carrera. En vista de los buenos resultados obtenidos, Rufino nos propuso tomárnoslo más en serio e ir mejorando el rendimiento, objetivos que no sé si cumpliría... Mentalizados de que el largo trayecto en autocar sería sofocante, llegamos a la tercera carrera celebrada en Boal, concretamente en Peñaqueimada, tras tres horas de viaje. Allí la suerte nos sonrió: en primer lugar descubrimos que no se presentarían muchos institutos, quizá acobardados por el larguísimo trayecto hasta Boal, con lo cual no tendríamos demasiados contrincantes, y por otro lado los horarios de salida parecían hechos por nosotros mismos, los grupos de amigos salíamos juntos y a pedir de boca, con lo cual tuvimos una carrera tranquila y relajada. Realmente aquí sí que arrasamos. Ya íbamos los segundos y con poca diferencia, colocándonos los primeros a un buen trecho del resto.
Pero como dice el refrán, no hay bien que por mal no venga, y la suerte que nos favoreció en Boal jugó en nuestra contra en el Fitu. Los horarios de salida nos situaban a veinte minutos unos de otros (me refiero a los amigos) y al contrario que en el resto de las carreras que se disputaban cincuenta puntos, en ésta estaban en juego sesenta, de los cuales la mayoría fueron a parar a manos de nuestros adversarios. La especial dificultad del recorrido, sumado a que corríamos solos (que aunque no lo parezca, desmoraliza mucho) hizo que como en la primera carrera, acabáramos fracasando… los chicos; ellas obtuvieron de nuevo muy buenos resultados. Los chicos pensaban que, paradójicamente, lo habían perdido todo cuando contaban con la ventaja de jugar en casa.
Al finalizar la carrera, hubo una entrega de premios a los clasificados de cada categoría en aquella última jornada. Las chicas de nuestro instituto arrasaron, los tres premios fueron para alumnas de este centro. La entrega de premios de los clasificados de las cuatro carreras, en conjunto, se celebrará en Oviedo este junio, según apuntan los rumores. Pero si algo sacamos en limpio de esta experiencia es que éste deporte dista mucho de ser sencillo. Hay que dedicarle un tiempo al mapa y parece ser que los que nos facilitaron estaban muy bien hechos; y también hay que tener cierto control sobre la brújula. Aunque de todos modos hemos obtenido unos resultados notables en una competición que, según nuestro profesor, era de carácter profesional como en las que compiten los adultos aficionados a éste deporte, con un entrenamiento y una experiencia muy superiores a los nuestros. Y sin embargo todos estamos dispuestos a repetir...
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