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la revista del I.E.S. Luces. Junio de 2006
 

dibujando laTRADICIÓN

 

Escribe, dibuja, investiga las tradiciones… y además, como buen conversador, Alberto Álvarez Peña (Gijón, 1966) tiene a bien atendernos y responder a cuantas preguntas le formulamos. Sus ilustraciones nos evocan el mágico mundo de la mitología asturiana, reponiendo con esmerado trazo de artista la imaginería perdida o casi olvidada en la desigual porfía entre la tradición y las nuevas multinacionales de la fantasía. Sus xanas, cuélebres, trasgos, busgosos… son la esencia de un legado literario de tradición oral que se ha mantenido a duras penas y que, al mismo borde de la extinción, algunos creadores como Berto Álvarez se han propuesto rescatar con ilusión, pero también con método y rigor etnográfico. Ha publicado numerosos trabajos. El último de ellos, “Mitos de Xixón”, ha visto la luz recientemente y en él se recogen historias recopiladas por el autor en distintos puntos del concejo. Nuestro personaje nos habla en esta ocasión de mitos, costumbres y tradiciones asturianas… o lo que queda de ellas.

Al abrigo de una sombrilla generosa que nos resguarda de la lluvia y con una melodía de acordeón de fondo, sometemos a Berto Álvarez a nuestro particular "tercer grado".

El Restallu.- ¿Cuándo empezaste a escribir?
Berto.- La primera publicación que hice fue en el año 1992. Después paso un tiempo hasta que publiqué otro libro sobre historias de Piloña. Creo que en 1996. Todo ello sobre tradición oral. Dibujar, lo que se dice dibujar, ya dibujaba de mucho tiempo antes...

El Restallu.- ¿Por qué escribes sobre la tradición asturiana y no sobre otra cosa?
Berto.- Porque es lo que más me presta. Me gusta transcribir lo que me cuentan los paisanos. De guaje cuando estaba con mis abuelos, me contaban muchas historias. Pasa el tiempo y ves que las leyendas de otros lugares son parecidas a las que mis abuelos me relataban a mí. Poco a poco te vas metiendo y recoges por toda la geografía asturiana todo lo que puedes. Después que tienes mucho recopilado lo vas publicando…

El Restallu.- ¿Crees que estos personajes que pueblan la rica mitología asturiana se están perdiendo?
Berto.- La sociedad que creó estas historias era fundamentalmente agrícola y ganadera y transmitía las historias de generación en generación. Ahora se está quebrando esta transmisión porque hay otros medios de comunicar mucho más potentes; la sociedad ha cambiado mucho. Los pueblos van quedándose vacíos. La gente que queda ya tiene 80 años o más y tiene, digamos, una fecha de caducidad... No quedan personas motivadas para seguir esta cadena de transmisión… Las historias e pierden.

El Restallu.- Y hablando un poco de ti... ¿Tienes un horario fijo de trabajo?
Berto.- No. Lo ideal sería hacer unas 8 horas diarias, pero es muy relativo. Hay días que no pegas un palo al agua y otros que no levantas cabeza o no paras de entrevistar a la gente de los pueblos.

El Restallu.- ¿Has querido siempre dedicarte a esto?
Berto.- Supongo que sí, hago lo que me gusta. Pero como todo tiene sus problemas, a veces tardan en pagarte… Pero en general me encuentro muy a gusto trabajando en esto.

El Restallu.- ¿Crees que la enseñanza debería dar más relieve a la cultura y tradición asturianas?
Berto.- Durante un tiempo yo me dediqué a la enseñanza. Daba clases de Plástica. Una vez una niña que dibujaba una panera me preguntó que si podía poner un puñado de esos plátanos que ponen para adornar… Se refería, claro, a las panollas de maíz. Los críos de ciudad van perdiendo cada vez más referencias de su entorno. Hay una desconexión entre los muchachos y su tradición. Eso me parece grave. Impartir clase de cultura asturiana paliaría este tipo de carencias.

El Restallu.- ¿Contamos con muchos registros de tradición oral asturiana?
Berto.- La universidad esta trabajando en ello; hay grabaciones de paisanos contando desde romances, leyendas, cuentos, refranes... Lo que ocurre es que los que nos dedicamos a esto lo hacemos desinteresadamente o por una miseria. De todas formas, tenemos que apurarnos. Dentro de muy poco tendremos que ver la tradición en libros y deuvedés, porque la gente mayor, que es la principal autoridad, está desapareciendo.

El Restallu.- ¿Cuál es tu método para recopilar historias?
Berto.- No es muy difícil. La gente es muy amable. Vas a un pueblo y enseguida te diriges a cualquiera que encuentres por la calle… empiezas por algo fácil… si le gusta hablar seguro que le puedes sacar cosas… si no es así, es seguro que te dará la referencia de otra paisana o paisano que te pueda contar lo que quieres. Una vez que trabas conocimiento con alguien que sabe, enseguida te das cuenta de lo que te puede ofrecer y vas improvisando sobre la marcha las cuestiones… La clave está en preguntar… en saber preguntar…

El Restallu.- ¿Te lleva mucho tiempo realizar estos dibujos?
Berto.- Depende del dibujo. Un dibujín así, tamaño folio, en blanco y negro, puede llevarme unas 6 horas, eso teniendo en cuenta que te salga a la primera la preparación y el boceto previo. Los realizo a tinta, pero lo combino con acuarela, rotuladores... me vale casi todo lo que pueda emborronar un papel… También he hecho comic para una revista que se llamaba “Llapiceru”… lo que pasa es que difícil encajar esta temática porque hay muy pocas editoriales interesadas en el tema; es mucho más fácil dar salida a toda esta información en un libro ilustrado que presentar un cómic. De hecho, yo me aficioné a dibujar a través del cómic: todavía recuerdo la vez en que mi padre llegó una noche con dos tebeos en la mano… uno de Jabato y otro de El Capitán Trueno que aun conservo. Tendría yo, de aquella, seis años. A partir de ahí me aficioné a la historietas, que ya no pararon de entrar en mi casa hasta hoy…

El Restallu.- ¿Que trabajas primero? ¿textos o dibujos?
Berto.- Primero me trabajo bien los textos, ambientación, descripciones… te basas en los relatos de los paisanos, pero también en capiteles, tallas de madera… iconografía de hace muchos siglos que luego combinas, intentando siempre ser lo más fiel posible a lo que imaginaron los paisanos de hace cuatro o cinco siglos; también he visto y leído un montón de cosas de otros pintores, escritores, ilustradores… y es inevitable que para crear combine todas esas dimensiones. Producir la iconografía es un poco arriesgado, porque estas “marcando” la forma en que otros han de ver todos estos personajes de la tradición. Pero poner algo de cosecha propia es inevitable.

El Restallu.- ¿Qué puede aportarnos esa tradición popular que tú te dedicas a recopilar?
Berto.- ¡Un montón de cosas…! Entretenimiento, sabiduría... La tradición encierra mucha sabiduría… es posible hacer estudios de biología, historia… Además son nuestras raíces. Su conocimiento es una forma de fomentar apego por lo nuestro, por la tierra… un pueblo que olvida sus raíces y tradiciones termina siendo un juguete en manos de cualquiera… Hay leyendas que nos ofrecen un retrato etnológico, que nos informan de muchas cosas, que van desde cómo se inventó la sierra a la descripción de ciertos movimientos de población que no estaban documentados históricamente. Hay muchas disciplinas que pueden beber de esas historias: la literatura, el cine… Todo el mundo conoce "El Señor de los Anillos" de Tolkien… El autor se alimentó de la mitología y las leyendas célticas y germánicas. En definitiva: materia prima para crear.

El Restallu.- Hablando de creación, ¿se puede vivir de la literatura y la ilustración?
Berto.- Hombre, no lo sé… yo combino esta dedicación con un montón de cosas… charlas, impartiendo clases de dibujo… la verdad es que no vivo de una cosa; lo tengo bastante diversificado… muy pocos se dedican únicamente a escribir libros. Se compagina con columnas en periódicos, artículos para revistas, opinión… todo depende a veces de la suerte y de estar en el sitio adecuado en el momento adecuado. Sin desmoralizarse. La compensación es que haces algo que realmente te gusta. Es precario, sí, pero yo no me quejo. Allá cada cual con sus necesidades. Yo no vivo mal, y la verdad es que no quiero un Porche ni nada que se le parezca…

El Restallu.- ¿Trabajas con el ordenador?
Berto.- No. Yo siempre entrego los trabajos manuscritos. El ordenador es una buena herramienta, pero yo lo veo un poco cuesta arriba. Lo que es dibujar es todo una labor artesana. Yo elaboro los dibujos y cedo los derechos de reproducción. Es así como funcionan todos los ilustradores… ¡ni siquiera ha podido consultar vuestro blog! Ya sé que tiene un dibujo mío en la cabecera… A ver si algún amigo me echa una mano.
 
 
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