Entre otras cosas, le escribimos a Ibáñez lo que sigue: "nos gustan las historietas, aunque no tanto como a nuestro profesor que tiene toda la colección de Mortadelo (y que no nos ha querido prestar) y que insistió en que usted era el gran personaje que había que entrevistar. Pero nos gustaría preguntarle cosas que nos interesan porque a algunos nos gustaría ser dibujantes o dedicarnos a hacer tebeos..."
El Restallu.- Sabemos que es usted muy joven, pero hacemos cálculos de su edad y de la cantidad de historietas que ha dibujado y no nos salen las cuentas… O trabaja mucho o dibuja muy rápido… ¿Cuál de las dos es la correcta?
¿Cuánto tiempo le lleva dibujar una historieta completa de las de Mortadelo y Filemón?
Ibáñez.- Hombre, cuando los personajes cumplen 50 añitos, como ha ocurrido últimamente, ¡imaginad cuántos tiene el autor! No; ya no voy a presentarme para míster Universo, no. Respecto al tiempo, pues la parte gráfica de una página, el dibujeo, unas seis o siete horas. ¡Aaaah, pero la idea, el guión! Si estás despejado, diez minutos; si tienes un nubecilla en el cerebelo, pues media o una hora, y si es un nubarrón, un cirrocúmulo de esos… ¡tirale!
El Restallu.- Hemos encontrado muchas revistas antiguas en las que usted dibujaba: Mortadelo, DDT, Din Dan, Pulgarcito… Ahora en los quioscos no hay nada que se le parezca ¿Han cambiado los gustos o simplemente no hay mercado para estas revistas?
Ibáñez.- Pues me temo que sí, que lo gustos van cambiando. Ahora os decantáis por todo eso de los videojuegos, las consolas, las pantallitas… ¡Que el día de mañana vais a tener los ojos cuadrados! Pero bueno, todavía quedan otros chicos fanáticos del comic, y otros padres, y otros abuelotes, y…
El Restallu.- ¿Cómo se sintió cuando durante una época le prohibieron dibujar a los personajes que usted mismo había parido?
Ibáñez.- Pues como si me hubieran escupido en un ojo, mira! Pero bueno, la cosa ya pasó y la tristeza, si tienes jamón ibérico y un Rioja a mano, se olvida pronto.
El Restallu. -¿Cuál es su método de trabajo? ¿Pinta primero a lápiz y después lo repasa a tinta o ya usa las nuevas tecnologías?
Ibáñez.- ¡Qué nuevas tecnologías ni que gaitas! ¡Mano derecha y cabeza en medio! Es como el compositor, que primero reparte la notas por el pentagrama, luego agarra la trompeta ¡a interpretar! Yo escrito primero el guión, luego cojo la trompeta, o sea, el lápiz y ¡a interpretar! O sea, a dibujar la historieta viñeta a viñeta, página a página, día a día, noche a noche
El Restallu.- Su dibujo es claro, sencillo, detallista, limpio… ¿Quién fue su maestro o el dibujante que más le influyó?
Ibáñez.-¡Tooooodos sin excepción! Unos por sus personajes, otros por los escenarios, algunos por sus ideas… Los vas mirando, estudiando, imitando y al final surge algo nuevo que servirá para el que viene detrás mirando, estudiando, imitando…
El Restallu.-El hecho de que sus viejos comics circulen por la red y se compartan con el e-mule y todo eso ¿le halaga o le disgusta?
Ibáñez.-
Pues no tengo ni idea; yo, de redes, sólo conozco las de pescar sardinas. Pero bueno, si es que mis personajes se pasean por esos parajes que llaman “Internet” pues magnífico, felices ellos… ¡Yo no tengo ni tiempo de aprender cómo funciona el asunto!
El Restallu.-Quitando a D. Francisco Ibáñez, prolífico e ilustrísimo autor de historietas (esto es del profesor) ¿Qué autor o autores de comic nos recomendaría que leyésemos?
Ibáñez.- Lo de prolífico, cierto; lo de ilustrísimo… ¡por favooor! La verdad es que quedan pocos…Un compañero, gran dibujante, llamado Jan y que es el creador de Super López, otro gran amigo que ya se fue, Escolar, con su Zipi y Zape… ¿Quién más? ¡En el quiosco no veo ninguno! Me queda tan solo el recuerdo de aquellos grandes de la historieta, Cifré, Peñarroya, Conti, Raf, Vázquez, Gin, Martz Schmidt, Jorge… ¡la tira! ¡Éramos la tira!
El Restallu.- ¿Cuál es tu método para recopilar historias?
Ibáñez.- No es muy difícil. La gente es muy amable. Vas a un pueblo y enseguida te diriges a cualquiera que encuentres por la calle… empiezas por algo fácil… si le gusta hablar seguro que le puedes sacar cosas… si no es así, es seguro que te dará la referencia de otra paisana o paisano que te pueda contar lo que quieres. Una vez que trabas conocimiento con alguien que sabe, enseguida te das cuenta de lo que te puede ofrecer y vas improvisando sobre la marcha las cuestiones… La clave está en preguntar… en saber preguntar…
El Restallu.-Nuestros profesores insisten en que leamos pero nuestros padres nos dicen que Mortadelo no vale, que no es serio, que leamos a resabidillo de Tintín o al prepotente de Astérix ¿Se puede aprender algo con Mortadelo? (o con Sacarino, o con Otilio)
Ibáñez.- La verdad es que yo no realizo mis historietas pensando en que puedan ser un aula universitaria… Las hago para distraer, para hacer pasar un buen rato, para hacer reir aunque sólo sea de ombligo para adentro… Pero asimismo empleo muchos adjetivos, sinónimos, antónimos, refranes, frases hechas… toco muchos temas de rabiosa actualidad, surgen personajes que mandan y ordenan por esos mundos, todo deportes, aficiones, manías…. ¡qué se yo! Para aprender aunque sólo sea un pizquilla sí servirán ¿no?
El Restallu.-Le han preguntado siempre que cuál es su personaje favorito de los suyos. Nosotros que sabemos bien que todo en fartura cansa, le preguntamos si hubo algún personaje que le aliviara dejar de dibujar.
Ibáñez.-Que me “aliviara de dibujar” o “dejar de dibujar”… Si os referís a algún personaje que me empujara a dejar la profesión… ¡pues cualquiera de ellos cuando llevas tres noches seguidas dale que te pego y les agarras un odio asesino! Pero al momento pasa, al poco tan feliz y tranquilo y a seguir dándole al lápiz.
El Restallu.-Una pregunta de ellas… Usted ha dibujado personajes masculinos… pero pocos femeninos (Chicha, Ofelia) ¿Un personaje femenino vende menos?
Ibáñez.-Una parte es la costumbre. Hubo un tiempo, prolongado, largo, tremendo, en el que incluir a una señora en las historietas representaba un verdadero problema. Los censores veían cosas raras en todas partes y ¡chas, chas! ¡historieta tachada! En lo extras de verano, los señores podían salir en traje de baño, pero las señoras… ¡abrigo de pieles! Ya pasó, afortunadamente, pero pasa con las lectoras lo mismo que con las creadoras (de historietas, claro). Son menos. Muchas menos. ¿Por qué? ¡Vaya usted a saber!
El Restallu.- ¿Qué le parece lo que ha pasado últimamente con la revista el Jueves y los problemas que han tenido?
Ibáñez.-Creo que se ha exagerado el asunto, que no merecía esas sanciones, que podrán recurrir al Tribunal Supremo, al Tribunal Constitucional, al Tribunal Internacional de la Haya, al Tribunal de las Aguas de Valencia… Que alguien quitará hierro a la cuestión y todo quedará olvidado.
El Restallu.-Si le pidieran que dibujara a sus personajes desnudos (por exigencias del guión) ¿Lo haría?
Ibáñez.-Pues claro. ¿Por qué no? Pero ojo, desapareció la censura oficial pero queda otra que déjala ir… En un album dedicado al Quinto Centenario, lo personajes, a causa de un incendio, quedaban desnuditos en la nao capitana. Mortadela de espaldas al lector, con el culillo al aire… nada… ¿Nada? ¡Una carta de una señora indignadísima, preguntando qué era “aquello”, que aquel “material pornográfico” ella ya no podía mostrárselo a su hijo…! ¡Agarra y vámonos!
El Restallu.-A la vista de sus historietas, no tenemos claro si Mortadelo y Filemón son fumadores o no fumadores, aunque está bastante claro que les gusta empinar el codo ¿nos podría aclarar esto? (no nos importa que sea políticamente incorrecto, y a nuestros escasos lectores tampoco)
Ibáñez.-“Eran” fumadores, como el autor. Y les gusta empinar el codo, como el au… como el auxiliar de contabilidad ese, viejo amigo mío. Pero es que tal como se están poniendo las cosas, pones un personaje de la historieta fumando y te arriesgas a que se te eche encima Aníbal con todos sus elefantes. En cambio, el que un personaje te salga del bar a cuatro patas, parece que hace gracia… ¡Misterios insondables del alma humana!
Esperamos no haber sido muy indiscretos. Nos gustaría también que ese humor tan clásico y a la vez tan fresco que usted hace no se perdiera y que Mortadelo fuera siempre un ejemplo para aquellos locos que todavía siguen pensando que la gente se puede divertir viendo cómo los monigotes evolucionan de viñeta en viñeta. Creemos que el lenguaje del tebeo nunca va a morir, pero síganos ayudando a creerlo haciendo esos maravillosos álbumes que seguiremos coleccionando como si de un tesoro se tratase. |