El linaje de los Acuña

El linaje de los Acuña, originario de Portugal, se expande por Castilla desde finales del siglo XIV cuando Martín y Lope Vázquez Da Cunha se instalan en el reino. Los descendientes directos de Martín darán origen a diversas casas nobiliarias como los ducados de Pinto, Alcalá de la Alameda, de Bedmar, Escalona, Montijo, Osuna, Puebla del Maestre, de la Puebla de Montalbán, de Requena, de la Torre de Sirgadas, de Ureña, de Valencia de Don Juan (primero denominada Valencia de Campos), Villanueva del Fresno y Villena. Los sucesores de Lope, por su parte,  crearán los ducados de Buendía (origen de los Acuña de Baeza), Pinto, Falces y Huete.

A comienzos del siglo XIX, la familia paterna de Rosario se ha convertido en una rama secundaria de los Acuña.  Su abuelo, Felipe de Acuña y Cuadros (1790-1873) es hijo del X Señor de la Torre de Valenzuela. Por su condición de segundogénito, no puede heredar el Señorío y se dedica a la carrera militar, participando en la guerra de la Independencia en el Cuerpo de Carabineros Reales; se retirará con el grado de Teniente. A pesar de este papel segundón en el devenir familiar, la estirpe paterna gozará de cierta influencia en la vida social y política del momento gracias a sus familiares directos o políticos. Su tío, Antonio de Acuña y Solís, será Gobernador Civil de Albacete, Castellón, Sevilla, Granada, Guipúzcoa, Salamanca y Tarragona. Otros tíos tendrá que ocuparán altas dignidades políticas o eclesiásticas.  

En alguna ocasión Rosario de Acuña saca a relucir esta noble progenie: “cuento en mi ascendencia de cuatrocientos años, a reinas, Obispos, conquistadores y santos” le telegrafía a Galdós en 1910. A los obreros santanderinos les cuenta que es “heredera directa del Acuña, obispo rebelde, prócer comunero, que desafió el poder autócrata del emperador Carlos V”, refiriéndose a Antonio Osorio de Acuña, obispo de Zamora (1507-1526) quien se convirtió en uno de los líderes de la revuelta de los Comuneros contra Carlos I y que finalmente será ajusticiado en Simancas en el año 1526 tras la derrota de los sublevados. No obstante, el plural que emplea la propia interesada alude a la existencia de más de uno de estos jerarcas católicos entre sus ancestros. Y es que, efectivamente, “obispos” hubo en el origen de la Casa de Acuña de Baeza, pues Diego Vázquez de Acuña, quien es considerado por los especialistas como el indiscutible tronco común de la Casa en Jaén, parece ser hijo del que lo fuera de Mondoñedo y de Jaén y Baeza, Alonso Vázquez de Acuña (muerto en 1474), sobrino, por su parte del más famoso Alonso Carrillo de Acuña (1410-1480), arzobispo de Toledo.

 


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