La manera de organizar el concurso fue la siguiente: previamente se publicaron y establecieron unas bases entre las que destacaba el anonimato de los participantes (las cartas no iban firmadas y solo el director tenía la correspondencia carta-nombre), pero que dicho anonimato no sirviese para ofender y que, por tanto, se mantuviesen las formas en los escritos, y sobre todo, total libertad para escribir (de tamaño, de fuente, a mano, a ordenador…). Lo importante era participar.
Una vez recibidas las obras, se colgaron un tablón público. El profesorado y el personal laboral del centro actuaron de jurado plasmando en un acta situada en
Como no puede haber concurso que se precie sin premios, se repartieron de la siguiente manera: dos accésit y tres premios. Como elegir a los premiados es tarea complicada y subjetiva se decidió que todas las personas participantes tuviesen el mismo premio y que la única diferencia fuese la obtenida en el número de votos. Este año pudimos contar con la colaboración del C.P.R. de Oriente con la presencia de su directora María José Gutiérrez, que nos facilitó varios libros de cuentos y unidades usb que sirvieron de premio y que ejerció de madrina en la entrega de premios. También es de agradecer la colaboración de la secretaria del centro, Victoria Pérez, que prestó su voz, al leer los poemas y el nombre de los ganadores, con el fin de hacer la entrega de premios más emocionante.
Como siempre hay aspectos susceptibles de mejora, posiblemente en las próximas ediciones habrá categorías de premiados según el curso, ya que este año resultaron elegidos los mayores… aunque lo esencial ha sido, sin duda, el haber invertido tiempo en una actividad tan bonita como es escribir.
¡Esperemos que os gusten las obras premiadas!
- Primer premio: Sentir. Autor Juan Bautista Sánchez
- Segundo premio: Carta de San Valentín. Autora Inés González
- Tercer premio: San Valentín. Autor Alejandro Fernández
- Primer accésit: San Valentín. Autora Madalina Mihail
- Segundo accésit: San Valentín. Autora Inés Somoano
Artículo escrito por: Emilio Fernández Fidalgo













