los romanos
El
territorio que forma la actual Rumania apareció por primera vez en la
historia como parte integrante de la provincia romana de Dacia, conquistada
por el emperador Trajano hacia el 106 d.C. La mayoría de sus habitantes,
conocidos como los dacios, procedían de Tracia, en el norte de Grecia.
El nombre de Rumania significa "tierra de romanos". Los Dacios suplían de
grano, oro y ganado al Imperio Romano, y los dacios estaban influenciados
por la cultura romana y adoptaron su idioma, el Latín. Los romanos
abandonaron la zona a finales del siglo III cuando otros pueblos comenzaron
a invadir Rumania.
dominio turco
En el siglo XVI Rumania fue conquistada por los
turcos. Los rumanos lucharon intensamente contra los invasores, pero al
final accedieron a la dominación turca para salvar el país. Los rumanos se
vieron forzados a pagar impuestos a Turquía y se construyeron puentes y
carreteras. No fue hasta el siglo XIX cuando el imperio turco comenzó a
perder fuerza. En 1861 se creó el estado Rumano.
las guerras mundiales
Dado que Rumania se alió a Francia y a Inglaterra contra Alemania durante la
1ª Guerra Mundial, el país se benefició al resultar su bando ganador.
Después de la guerra Rumania recibió más territorios, incluyendo
Transilvania. Con las nuevas regiones casi se dobló el tamaño del país. En
1940 Rumania fue invadida tanto por Rusia como por Alemania. Al principio
Rumania se unió a Alemania y a Italia en la guerra contra los Aliados porque
intentaba recuperar alguno de los territorios que Rusia se había anexionado,
pero en 1944 se cambió de bando y luchó con Rusia y los otros Aliados. Sin
embargo, poco después, Rusia invadió Rumania y el país quedó bajo el poder
comunista.
Ceausescu
Con
la elección de Nicolae Ceausescu en 1965, se mantuvo una originalidad
política, abogando la soberanía nacional dentro del socialismo, de modo que
los primeros años de su política le fueron favorables y mantuvo buenas y
prudentes relaciones con el bloque soviético en varios acuerdos militares y
económicos. Restableció relaciones con Alemania y se destacó en las
cuestiones del Medio Oriente. Durante la Guerra de los Seis Días, se negó a
romper relaciones con Israel.
Pero en el plano interno, mantuvo la férrea estructura comunista en contra
de sus disidentes, de modo que la economía, pese a que estaba muy bien,
empezó a tener síntomas de un deterioro, al igual que el resto de los países
del bloque. En la década de 1980 ya todos los recursos escaseaban, lo que
dio lugar a fuertes protestas y manifestaciones que fueron uno de los
detonantes de la caída del régimen. Finalmente lo derrocaron en la navidad
de 1989 y posteriormente lo juzgaron y ajusticiaron en secreto. La victoria
de la revolución abrió un camino para el restablecimiento de la democracia y
de un sistema político pluralista, además de una vuelta a una economía
mercantil y a la reintegración del país en el espacio cultural, económico y
político europeo.
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