| Pero, nuestro pobre hombrecito, merecía que le dieran
una oportunidad.
Así que...
Cierto día, conoció a un director de orquesta.
Y éste quiso oírle cantar.
El hombrecito muy contento, pero con un poco de miedo,
salió al campo con un director de orquesta. |
| El director de orquesta estaba tan entusiasmado que lo
contrató para inaugurar la temporada del Teatro de la Opera.
Y la noche de su presentación, que se anunció en todos los
periódicos, don Perfecto, el jefe de planta, los vecinos que le habían
regado, el dueño de la cafetería y todos los que le habían perseguido
con sus risas, hicieron cola y compraron entradas para oírle cantar.
Y asistieron al triunfo del hombrecito, que cantó de
esta manera: |