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Estaba
el señor Don Libro
sentadito
en su sillón,
con
un ojo pasaba la hoja
con
el otro ve televisión.

Estaba
el señor Don Libro
aburrido
en su sillón,
esperando
que viniera...
(
a leerle)
algún
niño lector.

Don
Libro era un tío sabio,
que
sabía de luna y de sol,
que
sabía de tierras y mares,
de
cuentos y aves,
de
peces de todo color.
Estaba
el señor Don Libro
tiritando
en su sillón,
vino
un niño, le cogió en sus manos
y
el libro entró en calor.

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