El texto expositivo tiene como finalidad presentar un tema de cualquier naturaleza -científica, técnica o humanística- para darlo a conocer (es el que transmite información objetiva sobre un hecho). La información se complementa con definiciones, explicaciones, descripciones y ejemplos cuando corresponde.

Exponer por escrito no es lo mismo que hacerlo oralmente. Aunque el propósito siempre es el mismo: transmitir ordenada, objetiva y claramente la información, en la exposición escrita es necesario cuidar la sintaxis* y utilizar las palabras precisas. En cambio, en la exposición oral es necesario preparar previamente un esquema que sirva de apoyo para hablar, pronunciar correctamente, evitar muletillas, cuidar el tono de voz, transmitir naturalidad, etc.

El esquema más sencillo, en ambos casos, es que el contenido se organice en una estructura lineal: introducción, desarrollo y conclusión.

  • En la introducción se presenta el tema o asunto de la exposición.
  • En la parte del desarrollo se exponen los datos, las informaciones y las explicaciones que se consideren necesarios. No se debe en ningún caso opinar ni valorar el tema tratado.
  • En la parte final o conclusión se resume lo expuesto, recapitulando las ideas principales e indicando las conclusiones.

La introducción y la conclusión han de ser más breves que el cuerpo o desarrollo.

Ejemplo de un texto expositivo-explicativo escrito breve:

Originalidad

    El concepto de originalidad es relativo y provoca discrepancias. A lo largo de la historia, un gran número de autores ha aportado perspectivas muy diferentes.


     

    Muchos escritores consideran que huir de las frases triviales (“poner un granito de arena”, “poner los puntos sobre las íes”, “tomar las medidas del caso”, “tomar cartas en el asunto”, “entrarle al asunto”, “de cara al siglo XXI”, “de una u otra manera”, “para nadie es un secreto”, “de todos es sabido” y otras de similar ralea) es el mejor ejercicio para conseguir un estilo original. La originalidad reside, sobre todo, en el modo de exponer los conceptos. Las expresiones banales, desprovistas de originalidad, adocenan el texto.


     

    El estilo es poco original cuando abunda en frases manoseadas, que pueden reemplazarse por otras más propias, por la expresión genuina.

    Fuente: Cualidades estilísticas del texto escrito, Enfermería en Costa Rica (mayo 2005)

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