A lo largo de este capítulo vamos a analizar un texto expositivo del escritor Juan José Millás, que presenta un esquema diferente a los vistos anteriormente.

Serás tú mismo/a quien descubra las diferencias.

Por Torre de Babel se entiende un lugar o situación en que existe gran confusión o jaleo.

Por Torre de Babel se entiende un lugar o situación
en que existe gran confusión o jaleo.

La Torre

    Una cosa incomprensible de la informática es que le obligue a uno a escribir mal. Todo junto, sin acentos, sin mayúsculas, sin eñes. Los habitantes del correo electrónico y de Internet en general parecen afásicos, como si les hubieran dado un golpe en la cabeza. Al principio uno se rebela, pero llega un momento en que si persistes en utilizar las mayúsculas, los acentos, las eñes, incluso la sintaxis, en el espacio cibernético, te toman por un psicópata. No sabe uno cómo explicar que escribiendo mal es imposible pensar bien. Pero quizá lo que se esconde tras las órdenes del todo junto, sin acentos, sin mayúsculas, sin eñes, sin sintaxis, se resume en esta otra: sin pensamiento, por favor. De hecho los diccionarios incorporados a los procesadores de textos, carísimos por cierto, tienen un vocabulario tan pobre como el inglés de aeropuerto: sirven para averiguar dónde está el cuarto de baño, pero no proporciona elementos de juicio para saber de qué modo se utiliza una letrina o se tira de la cadena. Es cierto que uno puede ir enriqueciéndolo con la incorporación de nuevos términos, aunque para ello es necesario tener una cultura previa que al contacto con la informática puede deteriorarse gravemente, sobre todo si uno cae en el desvarío dadaísta de activar también el corrector sintáctico. Yo creo que lo que sucedió en Babel no fue que Dios confundiera a los hombres dotándolos de diferentes lenguas, sino que les obligó a utilizar mal la que tenían: todo junto, sin acentos, sin mayúsculas, sin eñes, sin sintaxis: sin pensamiento. Pero sin pensamiento, por rudimentario que sea, no se puede levantar ni una modesta construcción de Lego; mucho menos un cúmulo de saberes desde los que alcanzar el cielo. Nuestra torre de Babel es la informática, y ya ha comenzado a confundirnos. Dios ataca de nuevo.

    Juan José Millás (del libro Cuerpo y prótesis).

Si es cierto que los textos expositivos deben ser claros y utilizar un lenguaje objetivo* para evitar ambigüedades (donde las palabras conservan su significado literal), también es cierto que no todos los textos presentan una estructura homogénea y que el emisor puede optar por darnos su particular visión de la realidad o bien informar lo más clara y objetivamente posible sobre un tema de interés general.

Ten presente que te enfrentas a un texto de cierta complejidad puesto que el autor utiliza recursos propios del lenguaje literario para expresar su ironía y al mismo tiempo para embellecer el lenguaje.

Olvídate de los pequeños detalles y céntrate en la idea general.

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