Ejemplo de texto instructivo

Ejemplo de texto instructivo

Los textos prescriptivos, es decir, aquellos cuyo mensaje se emite con el fin de regular o guiar el comportamiento del receptor en una situación determinada, se pueden clasificar en:

  • Textos normativos: recogen órdenes o normas en las que el emisor pretende regular el comportamiento del receptor, como las reglas de juego, las normas de circulación...
    • Ejemplo: No pisar el césped.
  • Los textos instructivos: recogen instrucciones para que el receptor lleve a cabo una tarea, como las recetas de cocina, los manuales de instrucciones...
    • Ejemplo: El método de estudio.

Estos tipos de textos, para ser eficaces, deben estar escritos con un lenguaje muy claro, preciso y sencillo.

La función apelativa* favorece la presencia de formas verbales en imperativo y en infinitivo y la presencia de construcciones con se.

Ejemplos:

  • Haz un guión. (imperativo)
  • Romper en caso de incendio. (infinitivo)
  • En primer lugar, se pelan las patatas. (construcción con se)

Puede ocurrir que conozcas los pasos para desarrollar una determinada actividad y, sin embargo, tengas dificultades para expresarlos por escrito.

A continuación te presentamos una serie de pautas para llevar a cabo antes y durante la elaboración del escrito:

Antes de escribir:

  • Haz un guión y repasa mentalmente todos los pasos del desarrollo del proceso de dicha actividad.
  • Organiza los pasos de manera secuenciada.

Cuando estás escribiendo:

  • Organiza el escrito en apartados, si es necesario, encabezados por un título que identifique su contenido.
  • Numera cada uno de los pasos a seguir.
  • Respeta, en la redacción, la ordenación cronológica de los pasos en los que se desarrolla el proceso.
  • Utiliza el infinitivo, el imperativo, o se + 3ª persona del verbo.
  • Recurre al uso de conectores: para empezar, en primer lugar, en segundo lugar, finalmente...
  • Emplea vocabulario adecuado al tema sobre el que instruyes.
  • Haz uso de oraciones claras y sencillas.

    Motivan los objetivos y los resultados que se pueden obtener, no las actividades por sí mismas. El esfuerzo no basta, tiene que merecer la pena. Realizamos esfuerzos porque esperamos obtener un resultado a cambio. Si sabemos que no vamos a conseguirlo, no nos esforzamos. Si el objetivo no nos interesa, no vamos a esforzarnos.

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