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El catedrático de Psicología, experto en
educación y nuevas tecnologías, sostiene que pueden ser «recursos
fabulosos contra el fracaso escolar»
«Todas las profecías han fallado; ni los
dibujos, ni los libros, ni la tele, ni ahora las nuevas tecnologías van
a llevar al cierre de las escuelas». Jesús Beltrán, catedrático de
Psicología Evolutiva de la Universidad Complutense de Madrid, y uno de
los grandes expertos europeos en el uso de las nuevas tecnologías en el
ámbito de la educación, defendió ayer en el Instituto doña Jimena, ante
alumnos y profesores, las posibilidades de revolución educativa que se
plantean con el uso, entre otros de internet. Pero el docente recalcó
que «sólo son instrumentos» que el docente debe manejar.
A. RUBIERA
Jesús Beltrán Llera, catedrático de Psicología Evolutiva de la
Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Asociación de
Psicología, Educación y Psicopedagogía, se presentó ayer delante de los
estudiantes del Instituto doña Jimena y encadenó un torrente de ideas, a
cual más animosa, sobre el proceso de aprender, las claves de la
enseñanza y, sobre todo, los nuevos usos de las tecnologías en el aula.
Beltrán, presentado como uno de los mayores expertos europeos en los
planteamientos teóricos sobre el uso de las nuevas tecnologías en el
ámbito educativo, no habló ayer en Gijón sólo para alumnos. También
atrapó con su discurso a los profesores que escucharon cómo un veterano
de la docencia les afirmaba que «estamos en la mejor sociedad que ha
tenido nunca la humanidad. Aunque sea una sociedad con muchas luces y
muchas sombras que hay que tener siempre en cuenta».
Beltrán Llera defendió con énfasis las posibilidades que se abren en
las aulas de los colegios e institutos españoles con las nuevas
tecnologías. Tecnologías que son sólo «un instrumento que está
produciendo una revolución social, política, deportiva, ecológica. Pero
sólo un instrumento, y como tal hay que entenderlo». «Igual que un
pincel puede hacer una obra de arte o un perfecto mamarracho, con las
nuevas tecnologías ocurre lo mismo. Lo importante del instrumento es
cómo se maneja y la capacidad mental de quien lo utiliza», explicó. Para
el catedrático, esas nuevas tecnologías «tienen un gran poder en las
aulas, un potencial enorme, ilimitado; pero con sus luces y sombras.
Entre las luces está el hecho de que aún no somos capaces de calcular lo
que pueden llegar a ampliar las capacidades mentales; también puede
cubrir las deficiencias de los sistemas educativos actuales, sobre todo
porque da el protagonismo al estudiante, algo que es fundamental.
Internet, por ejemplo, le da el protagonismo para que busque, explore y
salga de la pasividad en la que se han instalado ante la enseñanza».
Entre las limitaciones que no escondió Jesús Beltrán, están el mal
uso de la mismas. «Mientras se utilicen sólo para acumular información y
hacer grandes trabajos sólo a base de recortar y pegar, estaremos
confundiendo calidad con cantidad», dijo.
Otra sombra puede estar en el «conocimiento superficial que
facilitan, sobre todo los medios audiovisuales, frente a la palabra que
lleva a conocimientos más profundos». La tercera debilidad de las nuevas
tecnologías, según Jesús Beltrán, estaría en el «gran almacén en que
puede convertirse internet. Si no se ponen barreras o controles, el
acceso a determinada información puede perjudicar a los alumnos que aún
no tengan la madurez suficiente». En ese punto, Beltrán enlazó una
petición general: «Desde los primeros años escolares se puede recurrir a
las nuevas tecnologías. Pero, sobre todo, es importante introducirlas en
Primaria. Eso sí, con tiempo limitado, un objetivo claro y un adulto
controlando. Nunca se debe dejar a un niño delante de un ordenador sin
más, ni a uno de 6 años, ni a uno de 15».
A los docentes les pidió el catedrático que «eviten miedos y no se
enfrenten reacios a los nuevos retos tecnológicos. Muchos sostienen que
frente al poder de las palabras el instrumento tecnológico nunca será
comparable, y que nada puede mejorar la enseñanza presencial. Nadie está
diciendo eso. Se les pide que sean sensibles a unos instrumentos que
pueden ayudar mucho contra la lacra que ahora mismo hay en España». Esa
lacra no es otra, recordó, que «el terrible porcentaje de más de un 30
por ciento de alumnos de media instalados en el fracaso escolar. Para
eso los profesores podemos tener ahora unos nuevos y fabulosos
recursos». |