Los valores y actitudes que fundamentan la vida en sociedad    

Para vivir en sociedad es necesario respetar las normas de convivencia que nos permiten construir un universo compartido con las personas que nos rodean. Esas normas se construyen desde una cultura compartida y varían de unos lugares a otros dependiendo de los valores de cada comunidad. Vamos a reflexionar sobre ello.

Muchas de las normas morales que seguimos en nuestra vida cotidiana están basadas en valores que tienen importancia para nosotros. Algunos filósofos y pedagogos, como Fernando González Lucini o Adela Cortina, que han analizado el tema de las normas, la ética y la educación en valores, nos dicen que las actitudes que tomamos responden a unas normas de conducta que decidimos seguir y que están guiadas por nuestros valores.

Para comprender la relación entre normas, actitudes y valores, debemos comenzar por preguntarnos ¿Qué son los valores? ¿y las actitudes?

Los valores y las normas

El término ‘valor’ se refiere a cualidades que poseen ciertos objetos o determinadas acciones, gracias a las cuales son consideradas preferibles o más acordes con nuestros principios morales. Dice Adela Cortina que los valores son cualidades que nos permiten acondicionar el mundo, hacerlo habitable (Adela Cortina, 2000).

De este modo, un valor es algo que ‘vale’ para nosotros. Y en ese sentido, Juan Delval explica que:

Los valores suelen ser socialmente compartidos, aunque también pueden ser individuales y una persona puede valorar positivamente cosas que para sus conciudadanos carezcan de valor. (Juan Delval, 1994)

Siguiendo las aportacionesde Juan Delval, los valores morales determinan las normas de conducta que indican como nos debemos comportar ante diferentes situaciones.

Ser solidario o egoista, defender la igualdad o discriminar a otras personas, ser tolerante o intolerante, respetar a los demás… puede determinar las normas de conducta que seguimos en situaciones sociales. Por eso, la conducta moral depende de los valores de los que partimos, de tal forma que valores y normas están estrechamente relacionados.

La sociedad trata de implantar en las personas valores comunes, y el hecho de compartirlos es beneficioso para la convivencia del grupo. Por eso, los valores no sólo determinan las normas morales que rigen nuestro comportamiento, sino que las normas jurídicas que predominan en una sociedad también están influidas por los valores dominantes en esa cultura.

Por eso, distintos grupos sociales pueden diferir en sus valores, y en distintas sociedades o distintas culturas, las normas pueden ser muy diferentes.

Valores y actitudes

Hemos visto cómo los valores determinan las normas que rigen nuestro comportamiento. Las actitudes que tomamos ante diferentes situaciones en nuestra vida cotidiana se han estudiado muy profundamente desde la psicología. Juan García Madruga explica cómo se manifiestan en tres tipos de respuestas:

Si decidimos ver cine español para apoyar la industria y tratar de favorecer la producción de películas españolas ¿Cómo están presentes los valores, normas y actitudes en nuestra acción?. La actitud que tomamos cuando vamos al cine, responde a una norma convencional (ver películas españolas) que construimos siguiendo un valor cultural (apoyar al cine nacional).

(http://www.nuestrocine.com)

De este modo, las actitudes que traducen nuestros valores a la acción, están enmarcadas en el contexto de las normas morales y normas jurídicas que organizan nuestra vida en sociedad.

Responsabilidad y respeto ante la Propiedad Intelectual

Las prácticas relacionadas con las creaciones culturales son acciones que se definen por el grado de responsabilidad que se asume al realizarlas. Tanto el autor como el usuario tienen una responsabilidad sobre la obra que están creando o utilizando, y es importante tomar conciencia de ello para aprender a respetarnos.

Como usuarios tenemos el compromiso cívico de respetar las obras y las normas que las protegen. Es nuestra responsabilidad hacer un uso adecuado de las creaciones.

Para hacer un buen uso de las creaciones culturales es importante tener en cuenta el trabajo que se esconde detrás de una obra. Para ello, puede ser interesante experimentar el proceso creativo uno mismo, de tal forma que comprenderemos mejor la situación del autor al vivir la experiencia como propia.

Alrededor de la Propiedad Intelectual hay todo un conjunto de prácticas que tienen efectos positivos y negativos en el mundo de la cultura, además de las consecuencias legales que pueden implicar.

Las buenas prácticas nos llevan al terreno del respeto por el trabajo del autor y sus derechos y a la aceptación de nuestras obligaciones. Basta con actuar de forma que no pretendamos beneficiarnos del trabajo del autor legítimo de una obra sin su consentimiento, o con acciones que le puedan perjudicar.

Mikhail Bakhtin, un teórico y crítico literario que dedicó buena parte de su trabajo a investigar sobre la responsabilidad ética y estética de los creadores y su relación con la audiencia, nos dice que

 ‘los actos se definen por el grado de responsabilidad que el autor asume al realizarlos’

La responsabilidad del autor y la del usuario están estrechamente unidas, y ligadas a la necesidad de tomar conciencia de las propias acciones. Uno, el autor, asumir la autoría de su obra y la responsabilidad sobre los contenidos; otro, el consumidor, de utilizar esa obra en los términos que el autor le autorice, aceptando su responsabilidad al respetar sus derechos y soportando también sus obligaciones como usuario.

Seguir unas normas morales basadas en nuestros valores y adaptarse a unas normas jurídicas en nuestra vida en sociedad es una manifestación de responsabilidad con nuestros propios actos y de una actitud de respeto en nuestras relaciones con los demás.

Top | Glosario | Mapa Conceptual Contenidos nº 1 | Mapa Conceptual Contenidos nº 2     Créditos | LBM Diseño Web